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El regreso de “Operación Triunfo” a la televisión española ha creado gran expectación. Lo que a priori puede resultar un incentivo para las audiencias con un formato que conocen sobradamente puede jugarle también en contra.

En este artículo valoramos al menos tres desafíos que marcarán el éxito o fiasco de “Operación Triunfo” en esta edición de retorno con el gran público. En la antesala se predispuso a la audiencia en RTVE con programas nostálgicos y lacrimógenos que culminaron con la “cobra” entre Chenoa y Bisbal oscureciendo el resto de la experiencia triunfita.

Más allá de la nostalgia, OT está obligado a presentarse en esta edición como un programa nuevo que, aunque inspirado en lo que fue, no sea una mera copia o caricatura de sí mismo y se presente con poderosos ganchos para seducir como lo hizo entonces a la audiencia:

1. No estamos en 2001.
La TV de hoy no es la que dejó pegada al televisor a millones de personas en octubre de 2001 cuando la academia dirigida por Nina abría sus puertas a la primera promoción de triunfitos.
Los ritmos de la televisión y los usos de la audiencia han variado en 16 años de una manera vertiginosa. Una gala al uso de la primera edición de OT puede ser infumable en un marco que ha dejado de ser unidireccional. La audiencia quiere tomar partido y ser parte de una experiencia televisiva que trascienda a lo que ocurre en la academia o en el plató.

Las redes sociales permiten la interacción a tiempo real, los debates y seguir el programa atendiendo a múltiples pantallas. Es un filón que OT debe integrar en 2017.

2. Mi música es tu voz
En el fenómeno televisivo que vio la luz en 2001 se primaba la formación de los potenciales artistas y la música era un elemento en torno a la que giraba el formato televisivo. La audiencia podía seguir la evolución de los participantes, las lecciones, las recomendaciones  del profesorado y sus exigencias.
Por el plató de OT en La 1 pasaban a modo de invitados estrellas nacionales e internacionales para animar a los triunfitos o presentar sus trabajos en un escaparate seguido cada semana por millones de personas.
Si bien en ediciones siguientes, y tras el paso del programa a Mediaset (con emisiones en Telecinco presentadas por Jesús Vázquez) tomaron especial relevancia otros elementos que a priori no eran el foco de OT.

Es pertinente por tanto observar con detenimiento cuál será el foco en torno al que gire la nueva edición de OT en la cadena pública. ¿Qué cuestiones tomarán protagonismo?

3. El papel del jurado
En las primeras ediciones asistimos como telespectadores a diferentes tipos de jurados. La audiencia se familiarizó con personajes que sobresalieron por sus críticas.
Pilar Tabares en las primeras ediciones o Risto Mejide son un ejemplo de cómo el jurado es otro elemento central que determina el éxito del formato.

El carisma y el papel que adoptan como críticos en el proceso de formación de los triunfitos y sus actuaciones serán cuestiones a observar en esta edición de OT que llega cuando la audiencia está plenamente familiarizada con programas con jurado que han tomado la TV desde 2001 en adelante como “Tú sí que vales” o, todavía en emisión en Telecinco, “La voz”, donde es precisamente el jurado el que juega un papel central por encima de las interpretaciones de los potenciales artistas que llega a ser interrumpida por las valoraciones que hacen desde el jurado los coaches.
¿Optará lo nuevo de OT por innovar con el jurado? ¿Tiene sentido un jurado sujeto a controversias en RTVE o veremos un programa blanco? ¿Tendrán nuevas atribuciones?

El sevillano Roberto Leal como brillante presentador y el resto del equipo de este fenómeno televisivo tienen ante sí el reto de volver a embaucar a la pequeña pantalla con los mejores ingredientes del pasado pero con la televisión efectista y envolvente que cabe esperarse en 2017.

La capacidad de estimular al espectador y despertar el interés en torno a la academia y todos los pormenores de los potenciales artistas serán sin duda una experiencia televisiva apasionante que marcará si estos triunfitos son los primeros de nuevas promociones o una regresión a otro tiempo televisivo ya superado.

Por Juan Carlos Romero (@juanca_sev)

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GRACIAS con mayúsculas y en negrita a los mandamáses de la cadena femenina de Mediaset por este gesto, que personalmente me ilusiona. Ilusión que sé que comparten conmigo millones de #feonautas, ahora #Divinitynautas, y en pleno apogeo de Twitter.

El canal rosa y más atrevido de la casa Telecinco ha decidido regalarnos el volver a disfrutar de una de las joyas de ficción diaria que tuvo su cadena madre hace más de 8 años (estrenada un 10 de julio de 2006), y que fue líder indiscutible de audiencia en la franja que ahora maneja “Sálvame diario”. Divinity apostará de lleno por la reposición íntegra de la serie que produjo Grundy emitiéndola a partir del 25 de septiembre por la tarde.

El regreso de “Yo soy Bea” a la parrilla televisiva debe leerse como algo más que un refrito. La envidiable historia de amor que encarnaron Ruth Núñez y Alejandro Tous fue seguida entonces por más de 3.5 millones de telespectadores diariamente, y copó picos de audiencia superiores al 42,1% y 38% de share en sus mejores capítulos. La telenovela mantuvo un reluciente 31% de audiencia de media día a día llegando a colarse en el Top 3 de lo más visto del 2008.
Con todos estos datos sobran los argumentos para que, no sólo recordemos la exitosa serie, sino para que entren a ella quienes no tuvieron la oportunidad de hacerlo.

¿Cuántas veces no habrás visto “ANHQV”, “LQSA” o “Juego de tronos”? ¡Si hasta te sabes los diálogos! Es de plena justicia que una de las ficciones que más vítores despertó en Telecinco vuelva a pasearse por la pequeña pantalla, y en que mejor parrilla que en la de Divinity, el canal que mima y torea las campañas y estrategias de programación como pocas. Si ha montado en el podio de las series más vistas de la tele digital terrestre a “Mujeres desesperadas” o “Anatomía de Grey”, y son extranjeras, sabemos que hará lo propio con la sangre de su sangre.

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#BeaLlegaADivinity y resucita la mítica y revolucionaria redacción de Bulevar 21, y lo más importante, la segunda lectura que tiene “Yo soy Bea”: no hay que obsesionarse con el físico y la belleza. Porque Divinity también es ortodoncia, también son gafas de culo de vaso y también es bondad, y no sólo ‘scandalosas’ curvas y cuerpos del deseo.

Ya era hora de rescatar del baúl el culebrón que hasta presentó las uvas del 2006 colocando a Telecinco como la segunda cadena más vista en Nochevieja; en aquel momento, la serie más vista de los últimos 10 años y que día a día fue la oferta favorita del público por encima de las emisiones de prime time.
Y es que algo que absorbió tantos éxitos debe tener su homenaje al más puro estilo Divinity. Si a “a ti te falta veneno y sobra corazón….“, tienes que ver “Yo soy Bea” y “saber capear“.

Por @alvaroroldan_

Así fue la primera promo de Telecinco antes del estreno de “Yo soy Bea”:

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Ya ha vuelto al cole la Princesa del pueblo, bueno, “reina”, según Mª José Campanario. La casa “Sálvame” promocionaba durante días el esperado regreso de Belén Esteban y su #RequeteBelenazo dotado esta vez de tres bombazos “que rellenarían portadas y portadas de medios de comunicación“, según palabras de María Patiño.

Mientras la de Paracuellos se explayaba a sus anchas con el primero de los bombazos de la noche, Twitter ardía pidiendo el ‘apagón’ del programa y el evidente rechazo a la colaboradora estrella del programa de Telecinco. La Esteban vio preciso compartir con su gente, la audiencia; su pueblo llano, una histórica llamada telefónica que recibió este verano de La Campanario. Al parecer la mujer de Jesulín de Ubrique pordioseaba a la madre de Andreita una quedada cuanto antes, previos elogios como buena madre y agradecerle su apoyo por la enfermedad que está pasando.

Aunque posteriormente disparó el resto de noticias que rellenaban la escaleta del “Belenazo”, una referente a la sentencia de Toño Sanchís y otra desmintiendo oficialmente su embarazo, las redes sociales estaban centradas en el bombazo de la curiosa llamada entre Campanario y Esteban: criticaban la poca ética de Belén por hacer pública una conversación privada, más encima, de una persona enferma. La red del pajarito apedreó virtualmente a la co-presentadora con tuits demoledores y criticando duramente al programa de La Fábrica de la Tele.

Pero, ¿Obró mal la de Paracuellos o está en su pleno derecho de contar su vida en primera persona?. Precisamente su compañero Kiko Matamoros mostró su rechazo a que lo contara, y encima destacando detalles demasiado íntimos. Ella achacó hacerlo público, primero tras una fallida llamada al padre de su hija, y después porque cuando ella estuvo enferma nadie tuvo piedad en mostrar su opinión sin miramientos.

Al día siguiente, cuando los audímetros escupieron la audiencia cosechada por el enésimo ‘Belenazo’ (17,9% y 1.7 millones de telespectadores), el ‘pueblo’ atacó aún con más fuerza a la colaboradora destacando el dato simplón del programa respecto a los resultados diarios de “Sálvame” (la edición Naranja oscila entre el 14% y 17%) o a otros “Deluxe” como el de Ángel Garó (18,5%) el pasado junio.
Cabe destacar que, pese al bajo nivel de competencia del prime time de este sábado, el dato fue realmente normal si observamos que el dato más alto de sus rivales fue un 8,8% de cuota cosechado por El Blockbuster de Cuatro. Esto quiere decir, que en una noche sin apenas competencia fuerte el ‘belenazo’ bajó el rendimiento al que nos tenía acostumbrados.

Realidad a parte, también es de justicia destacar que otros tantos tuiteros y mucha audiencia aplaudió, tanto al programa como a su ‘Princesa del pueblo’ en su reaparición, y dieron su visto bueno al bombazo que los mantuvo ‘on fire’.

Por @alvaroRoldan_

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La inventora del Sarandonga ha abierto las puertas de su casa para resucitar el formato que Osborne trasladó a Telecinco. La hija de Lola Flores ha conquistado a una audiencia social que sólo ha tenido buenas palabras para el debut de “Lolita tiene un plan”.

Aunque con tintes de autobombo y promoción de la cadena pública y de sus invitados, el formato que en esta ocasión produce Gestmusic ha sabido virar hacia lo que el público potencial de estos programas reclama: ser parte de la entrevista y olvidarse de quien conduce el programa. “La perfecta antagonista de Bertín Osborne“, se ha llegado a piar en Twitter, que ha hecho TT a #Lolitatieneunplan en su primer programa.

Desde luego llega en el mejor momento, sobretodo para refrescar una de las noches más bochornosas de la programación y que apenas tenía chicha televisiva en este eterno agosto. Lolita abre una casa que hasta se ha llegado a confundir con un decorado al más puro estilo de Fin de año, elegante pero al mismo tiempo desenfadado ante la cámara.
Aquí no se pregunta sin cesar, no se interroga al invitado ni se acosa para que prepare la comida. El plan de La Flores es charlar, debatir, brindar con unos vinos y compartir con la audiencia las vidas de los que lleva a su humilde morada.

El programa es demasiado bueno para tuitear, pía @AngelitaBedel en la red del pajarito, y aún así ha controlado el tráfico social de la noche del lunes a pesar de estar reponiéndose en Telecinco la madre de todas las comedias, “La que se avecina”. Lolita ha sido bienvenida con agradables vítores virtuales que recalcan la ausencia de machismo en pantalla (en comparación con “Mi casa es la tuya”), admiran la perspicacia televisiva y el arte de la hermana de Rosarito ante los objetivos; y que hasta se atreven a sentenciar que éste es el mejor estreno de TVE de los últimos sacados“, cosa que comparto plenamente, sobretodo si lo comparamos con el soporífero debut de “La pelu” o “Pura magia”.

“Lolita tiene un plan” es un gran formato para una noche de verano, pero un extraordinario escenario para otra noche en otoño, primavera e invierno. El programa de TVE nos sienta en la mesa de sus invitados y nos anima a participar en sus naturales tertulias, totalmente improvisadas, o por lo menos sin tanto descaro de escaleta (ejem, Bertín…).
Desde el punto de vista de la cadena y productora ha podido ser una excelente estrategia esperar a que el formato que Proamagna mudó a Mediaset España se resintiera. “Mi casa es la tuya” ha sido incapaz de recuperar los fibrosos datos de audiencia que anotaba tanto en La 1 como en la primera etapa de su estancia en Telecinco, y Lolita se puede aprovechar de esa brecha y debilidad en plena ausencia del andaluz.

Por @alvaroRoldan_ 

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Estratégicamente he esperado al segundo programa para criticar su estreno. Me olisqueaba cambios tras un, según percibió el telespectador, apresurado debut el pasado domingo noche. Llegó con un preocupante 10,2% de cuota de pantalla en un prime time acostumbrado a sobrepasar el 17% de share con la ‘Conexión Honduras” de Supervivientes. De entrada, pinchazo.

Pareció pinchar también en opinión social, ya que un amplio número de ‘tuiteros’ comentaba su descontento y aburrimiento con el nuevo foro de debate que han endosado a Jordi González. Fue inevitable no acordarse de “La noria”, “El gran debate” o inclusive de alguna sección del fugaz “Abre los ojos y mira”.
“Mad in Spain” aprovechó la rigurosa actualidad del papel couché y debatió sobre el beneficio o perjuicio de ser hijo de un famoso, ya que la ‘acosada’ Andreaita Janeiro cumplía la mayoría de edad. Un debate no serio, pero sí una tertulia de cualquier patio de vecinos. Se podría decir que un “Sálvame” nocturno sin temas rosas y más moderado (a veces).

En su segundo domingo llegan cambios que el formato pedía a gritos: una mesa de debate, unos hashtag por temática, mayor tiempo en pantalla para Núria Marín, y un público televisivo y con show en las venas en las gradas. Algunas cosas las ha conseguido, y otras no tanto.
La mesa en mitad del foro ha sido un descarado acierto comparado con el torpe baile de sillas de su estreno y un presentador que pululaba por mitad del ruedo. Y esto unido a que han invitado a ‘colaboradores’ anónimos (aunque algunos ya debutaran en “First dates”) con sangre en las venas y con la abrupta capacidad de empatizar y llegar al público, sea para criticarlo o para halagarlo. El camarero-pijo-orejas de Gucci y Nadia, la enfermera comparada físicamente con Falete, han sido el claro ejemplo de la noche, por no hablar de la pija orgullosa o el sueco que ha venido a España a poner orden.

Ésta semana la autopromoción en la casa y redes sociales ha sido más intensa y han traído un debate, que aunque tampoco serio ni con fines a arreglar nada, crea la polémica, el debate y el ruido en redes. Esto justo es lo que más hacía falta en Telecinco desde que “Supervivientes” cerró la isla. Han sabido tematizar las etiquetas y dejar atrás el #madInSpain del estreno para que el tuitero de turno cree guerra en la red. Y lo ha conseguido.

Una lástima que sigan sin mejorar el peso de la presentadora de “Cazamariposas” en el programa. Está visto que quieren crear otra Sandra Barneda o Gloria Serra, salidas del apoyo documental e informativo, y de redes, del rincón del plató mientras el presentador oficial maneja el cotarro, pero sigue sin conseguir los minutos ante pantalla necesarios para llegar a una audiencia que la reclama.

En vistas a futuro, y de no caer en picado su audiencia, “Mad in Spain” podría ser un perfecto formato para volver a atacar al foro de Iñaki López en laSexta, líder indiscutible de la política el sábado noche, y posiblemente algún mandamás de Mediaset vaya encarrilado hacia ese camino… Aunque de momento tratan temas desenfadados y propios de un domingo de verano, metidos en otoño el público va a demandar un debate con más cuerpo y firmeza como para quedarse un domingo noche despierto.

Por @alvaroRoldan_

Cronista y fundador

@alvaroRoldan_
Periodista, amante de la tele y un deslenguado digital. Aquí estás porque he piado, porque he piado aquí estás. #piandoenAlto