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pya

La red del pajarito debería de empezar a tratarse como la productora independiente más grande y con mayor poder de decisión de todas las existentes. Son incontables ya los títulos audiovisuales de cine, televisión, radio o prensa que han caído o han nacido después de pasar el farragoso filtro de los tuiteros.

Este verano sobrevoló en el interminable cielo de Twitter una propuesta que, aunque amagó desde la broma, se ha acabado convirtiendo en oferta firme para “los señores con traje de las principales televisiones y grupos audiovisuales del país.
Los que fueran presentadores del extinto “Sé lo que hicisteis…” hicieron viral un hipotético regreso del mítico programa de laSexta que a día de hoy soplaría 11 años en antena. Patricia Conde y el fundador de la idea de resucitar el magacín, Ángel Martín, van en serio, y los tuiteros también: sueñan con el rescate de “SLQH” y dan el OK.

Pero antes de resucitarlo deberíamos refrescar la memoria y recordar el motivo de su cancelación, una crisis que ni el mismísimo comunicador que pide su vuelta pudo soportar hasta abandonar literalmente el barco.
Corría el verano de 2008 cuando el satírico y puntilloso espacio de actualidad tuvo que dejar de emitir imágenes de Telecinco, su plato estrella para el menú diario de sus televidentes, tras una sentencia judicial a favor de la casa Mediaset. Un viraje en su escaleta que caló hondo en sus datos de audiencia ya que a esa prohibición se unieron Cuatro y los temáticos FDF y La Siete (por ese entonces independientes del grupo de Paolo Vasile)

Dos años más tarde, y con unos datos de seguimiento bastante debilitados aunque aceptables como para mantenerse en plena competencia con un recién nacido “Sálvame”, Antena 3 (que dos años después absorbería a laSexta) también cortó el grifo de imágenes al espacio de Patricia Conde. Las críticas y denuncias no tardaron en empapelar al programa de Globomedia, su contenido desmejoró hasta el punto de perder diariamente contra el entonces potente cortijo de Jorge Javier Vázquez o su principal competidor “Tonterías las justas” en Cuatro, y en enero de 2011 Ángel Martín abandona “SLQH”. Tan sólo cuatro meses después “Sé lo que hicisteis…” dejó de emitirse para siempre.

Y es que el mítico magacín que ahora podría resucitar llegó a ser un referente para la antigua cadena verde. Empezó a emitirse los miércoles noche y tras su rotundo éxito se extendió diariamente de lunes a viernes en el horario que ahora ocupa “Zapeando”. Paula Prendes, Cristina Pedroche, Dani Mateo, Berta Collado o el mismísimo Miki Nadal eran las caras del que fuese referente satírico de aquella época. Un “zapeando” cañí, mucho más sangrante y, en sus inicios, sin ningún filtro hacia el resto de rivales televisivos.
Su registros de audiencias pasaron desde rondar un inicial 11% en sus mejores momentos hasta tocar suelo con un misérrimo 3,5%, la peor nota de su historia una semana antes de su desaparición.

Pero, ¿y si vuelve?. Es la pregunta que se hacen tanto los expresentadores del formato como los centenares de miles de fieles que piden su rescate. Ninguna cadena ni productora se ha pronunciado al respecto aunque con alto porcentaje de probabilidad, ni el Grupo Mediaset ni el de Atresmedia estarían interesados. laSexta, con un casi idéntico espacio (“Zapeando”) o Cuatro (“Dani & Flo”) ya sacian dicho contenido, y Antena 3 y Telecinco parecen estar más que satisfechas con sus actuales parrillas vespertinas.
Descartando radicalmente TVE nos quedarían las televisiones modernas, es decir, las de la TDT como Movistar Plus, DKISS, Ten o similares. La red del pajarito apuesta por reemplazar el inminente adiós de “Likes” por el regreso de “SLQH”. Veremos que pasa.

Sea donde sea, de volver, que vuelva con sus raíces. 11 años después las televisiones deberían haber ya aceptado a su audiencia más exigente: Twitter. Todo se filtra, todo se comparte, no hay secretos y nada escapa de los dedos y ojos del tuitero. Con este escenario “SLQH” debería dar un paso adelante, por supuesto obviar prohibiciones de contenido de otras televisiones, y adaptarse al mundo actual donde todo es de todos. El recién resucitado “OT” es la descarada prueba de que, si se escucha a la red social, arrasas.

Por @alvaroRoldan_

lydialoz…y como no me lo podía creer, no me lo creí. Es lo que muchos telespectadores, tuiteros y amas de casa comentan a estas horas tras la inaudita intervención de los mandamases de la casa Sálvame en vivo directo. Han finiquitado el falso rumor que promulgaron hace más de una semana para arañar un puñado de fieles, sin éxito alguno.

Finalmente Terelu Campos y Lydia Lozano no son despedidas, ni hubo tal pensamiento, por cierto. En pleno ecuador y apogeo del “objetivo Cataluña”, cuando el Gobierno de España aplicaba un histórico artículo 155 ante la rebelión, sedición e ilegalidad del Govern de Puigdemont, Telecinco hizo lo propio vista la fuga de público a los especiales políticos de Atresmedia.
Era evidente la farsa. Las cámaras subieron hasta la sala de reuniones donde presuntamente ese día comunicarían a la hija de María Teresa y a la del baile ‘chuminero’ que dejarían de trabajar para el programa rosa de Mediaset. Los llantos de ambas se escucharon hasta en la TV3, buena parte de la audiencia tuitera accedió al bulo orquestado por ellos mismos y hasta un medio de comunicación contribuyó a su expansión (y de paso publicitarse)

El espectáculo estaba servido y ya sólo quedaba dejarlo crecer tarde a tarde entre los fieles seguidores, cada día menos, atraídos por la inminente actualidad catalana que extraodinariamente cubrieron, y siguen cubriendo, el equipo de Ferreras, Ana Pastor, Sandra Golpe o el Telediario de TVE. Había que inventar una estrategia para frenar la masiva fuga de audiencia de sus tardes: desde el mismo día que anunciaron los supuestos despidos (mantenía una audiencia del 17%-18% en la versión Naranja) ha caído hasta el 14% y 13,9% de esta misma semana. Una estrategia fallida. Su público no les ha creído. 

Y es que el público de “Sálvame” ya no es el de los años 2009. Antes la audiencia se quedaba embobada ante un presentador que entraba tras las cámaras y los claves de plató persiguiendo al invitado de turno; se emocionaba cuando salía la redacción contando algo excepcional en pantalla; los incontables abandonos en vivo directo o los ya famosos espectáculos, a veces desproporcionados. Al telespectador del 2017 no le cuelas que dos pesos pesados del programa se enteren por Twitter de sus presuntos despidos, y mucho menos, que accedan a hacer de ello un show televisado con lágrimas incluidas.

Como plan de acción ante el derrame de telespectadores no está mal pensado, pero sí fatal ejecutado. El público ha preferido entrar a contenido real, directo, exclusivo y de rigurosa actualidad como es el desafío independentista desde laSexta o Antena 3, que el teatro mal montado que ha girado en torno a los increíbles despidos de las dos colaboradoras de turno.

Esta es la primera vez después de 8 años y 2000 programas que intervenimos directamente en la emisión dando explicaciones“, decía una voz en directo de parte de la cúpula del programa de La Fábrica de la Tele. ¿También hay que creerse que a la cúpula de este programa no le gusta chupar micro y cámara?. Fin del objetivo.

Por @alvaroRoldan_

ghrvt

Vale que estemos en esa era televisiva en la que todo vale, donde todo se viste de show y en la que exigimos a nuestra caja tonta un mínimo de morbo para prender el botón de ON. Pero que hayamos llegado al colmo de televisar el destripamiento del reality más conocido, querido y comentado de toda la historia televisiva, acojona.

Estas líneas podía haberlas tecleado hace cuatro o cinco galas, pero he querido meter a “Gran Hermano, Revolution” en una probeta para analizar su dañada evolución y hasta donde puede llegar a rebosar su decadencia. Hace años, el programa pupilo de la enorme Mercedes Milá competía consigo mismo en tocar techo en datos de audiencias; ahora pasea cada semana mientras sus dígitos caen a mínimos, y encima se recrea en ellos.

Compañeros del sector, amigos, lectores y hasta cabezas pensantes de la propia edición menos vista de “GH” me han preguntado el por qué de su entrada en coma (“¿En qué está (estamos) fallando?“) Y ante la famosa pregunta, una pluriempleada respuesta: se ha ensuciado su esencia, extirpado sus tripas , cambiado (a peor) el look y se ha presentado a su fiel público como si nada hubiese cambiado. Es más, se vendió a su tatuada audiencia como una involución a sus inicios, la revolución como premio a tantos vítores durante años. Pero llegó el día amigos, y la audiencia será criticona, chismosa, exigente o estricta; pero no recién nacida ¡oiga!

Ya llevaba un año con una salud delicada desde que algún iluminado se dejó llevar por su arrogancia y soberanía y arrancó de cuajo el corazón del show: Milá ya no presentará más “GH”. Llega Jorge Javier Vázquez. Para que nos entendamos, si el reality fuese la batería de nuestro Smartphone, en ese momento la cúpula de Zeppelin y Telecinco nos la dejó al 50%. De golpe.

Con la mitad de autonomía para respirar tienen la brillante idea de someter al moribundo programa a una intervención casi de cambio de sexo: borran el icónico ojo, los colores corporativos y hasta su nombre (reducido a las siglas ‘GH’). Un capoteo de marketing digno de cornada en la ingle. La batería la dejan en el 30% y sin enchufar.
Arranca el show y se confirma la desinstalación de su principal App: el 24 horas. Para continuar a bingo metieron a 100 personas en una interminable casa intentando hacernos creer que seremos los jueces del casting final de “Gran Hermano”..

El público pordioseó hasta el cansancio que regresara la sangre del programa: el 24 horas, que recondujeran la mecánica (también modificada) a sus inicios y que rellenaran de contenido sus galas y debates. ¿Respuesta? silencio por parte de la productora y pasotismo supino y descarado del Community manager de @GHoficial. Batería al temido 20%.

Las emisiones en prime time de Jordi González, Sandra Barneda y JJ.Vázquez caían en picado. Los portales especializados en televisión no dábamos a basto en interacciones cada vez que titulábamos un nuevo tropezón de audiencias de alguno de sus programas. Los resúmenes de Divinity luchando por pisar el paupérrimo 1% (actualmente la emisión menos vista de su llamativa parrilla) y, para colmo, el debate dominical pierde el privilegio del horario de máxima audiencia y se instala en late night. Batería al 12%.

Tuteledigital.es conocemos en primicia de una fuente interna del programa que los mandamáses de “GH, Revolution” dan las últimas oportunidades a las emisiones para que suban sus datos o la gala pasaría a emitirse también en late night: introducen morbo “salvamizado”, expulsiones de dos en dos, recalcan hasta el abuso su conexión 24 horas (pero ahora es tarde, señora) y hasta nos reconocen que han contactado con Mercedes, con la negativa como respuesta, claro.
Consigue subir al 15%, tras el mínimo histórico (13,6% y 1.3 millones) y parece convencer a la cúpula. El rumor de cancelación también nos lo desmienten a este portal por razones obvias de contratos y publicidad. La edición tiene que llegar (aunque a duras penas) hasta donde se ha pactado.

Ahora la batería del reality más tuiteado, comentado, entrevistado, visto y querido de toda la historia de nuestra televisión está al triste 8%, a punto de apagarse. Estamos asistiendo a la muerte en directo de nuestra pionera telerrealidad, y no se lo merece; a la audiencia más fiel nos duele.

Por @alvaroRoldan_

 

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El regreso de “Operación Triunfo” a la televisión española ha creado gran expectación. Lo que a priori puede resultar un incentivo para las audiencias con un formato que conocen sobradamente puede jugarle también en contra.

En este artículo valoramos al menos tres desafíos que marcarán el éxito o fiasco de “Operación Triunfo” en esta edición de retorno con el gran público. En la antesala se predispuso a la audiencia en RTVE con programas nostálgicos y lacrimógenos que culminaron con la “cobra” entre Chenoa y Bisbal oscureciendo el resto de la experiencia triunfita.

Más allá de la nostalgia, OT está obligado a presentarse en esta edición como un programa nuevo que, aunque inspirado en lo que fue, no sea una mera copia o caricatura de sí mismo y se presente con poderosos ganchos para seducir como lo hizo entonces a la audiencia:

1. No estamos en 2001.
La TV de hoy no es la que dejó pegada al televisor a millones de personas en octubre de 2001 cuando la academia dirigida por Nina abría sus puertas a la primera promoción de triunfitos.
Los ritmos de la televisión y los usos de la audiencia han variado en 16 años de una manera vertiginosa. Una gala al uso de la primera edición de OT puede ser infumable en un marco que ha dejado de ser unidireccional. La audiencia quiere tomar partido y ser parte de una experiencia televisiva que trascienda a lo que ocurre en la academia o en el plató.

Las redes sociales permiten la interacción a tiempo real, los debates y seguir el programa atendiendo a múltiples pantallas. Es un filón que OT debe integrar en 2017.

2. Mi música es tu voz
En el fenómeno televisivo que vio la luz en 2001 se primaba la formación de los potenciales artistas y la música era un elemento en torno a la que giraba el formato televisivo. La audiencia podía seguir la evolución de los participantes, las lecciones, las recomendaciones  del profesorado y sus exigencias.
Por el plató de OT en La 1 pasaban a modo de invitados estrellas nacionales e internacionales para animar a los triunfitos o presentar sus trabajos en un escaparate seguido cada semana por millones de personas.
Si bien en ediciones siguientes, y tras el paso del programa a Mediaset (con emisiones en Telecinco presentadas por Jesús Vázquez) tomaron especial relevancia otros elementos que a priori no eran el foco de OT.

Es pertinente por tanto observar con detenimiento cuál será el foco en torno al que gire la nueva edición de OT en la cadena pública. ¿Qué cuestiones tomarán protagonismo?

3. El papel del jurado
En las primeras ediciones asistimos como telespectadores a diferentes tipos de jurados. La audiencia se familiarizó con personajes que sobresalieron por sus críticas.
Pilar Tabares en las primeras ediciones o Risto Mejide son un ejemplo de cómo el jurado es otro elemento central que determina el éxito del formato.

El carisma y el papel que adoptan como críticos en el proceso de formación de los triunfitos y sus actuaciones serán cuestiones a observar en esta edición de OT que llega cuando la audiencia está plenamente familiarizada con programas con jurado que han tomado la TV desde 2001 en adelante como “Tú sí que vales” o, todavía en emisión en Telecinco, “La voz”, donde es precisamente el jurado el que juega un papel central por encima de las interpretaciones de los potenciales artistas que llega a ser interrumpida por las valoraciones que hacen desde el jurado los coaches.
¿Optará lo nuevo de OT por innovar con el jurado? ¿Tiene sentido un jurado sujeto a controversias en RTVE o veremos un programa blanco? ¿Tendrán nuevas atribuciones?

El sevillano Roberto Leal como brillante presentador y el resto del equipo de este fenómeno televisivo tienen ante sí el reto de volver a embaucar a la pequeña pantalla con los mejores ingredientes del pasado pero con la televisión efectista y envolvente que cabe esperarse en 2017.

La capacidad de estimular al espectador y despertar el interés en torno a la academia y todos los pormenores de los potenciales artistas serán sin duda una experiencia televisiva apasionante que marcará si estos triunfitos son los primeros de nuevas promociones o una regresión a otro tiempo televisivo ya superado.

Por Juan Carlos Romero (@juanca_sev)

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Álex Pina llega por la puerta grande. Era necesario y evidente el descarado guiño a “Vis a vis”. La crítica hablaba de revolucionaria, de innovadora, de impactante… y no se ha equivocado en ninguno de los calificativos. Atresmedia ha vuelto a tirar la ‘casa’ por la ventana para escupirle a su público una obra de arte, una ficción que coquetea sutilmente con el cine, un guión digno de los maestros de Globomedia, y un reparto envidiado por muchas series nacionales de la actualidad.

AUDIENCIAS || “La casa de papel” arrasa en su estreno con un titánico 25,1% y más de 4 millones, ahora sí, la serie más vista de 2017.

¿Qué más revolución queréis para el arranque de una serie que que se cuele en todos los medios de comunicación a dos días de su debut? Y es que como ya sabréis muchos “La casa de papel” fue el blanco y la víctima de una serie de ‘revolucionarios’ digitales que pedían su retirada y chillaban a los telespectadores que dieran la espalda a su estreno. El motivo no es su coste ni mucho menos su contenido o guión, sino porque uno de los componentes del amplio número de trabajadores (Itziar Ituño) se ha relacionado con ETA. Curioso regalo de propaganda gratuita han regalado a la cadena y serie por su primer día… efecto rebote.

No sé a vosotros pero a mí el primer capítulo me ha dejado con ganas de más. Me he sentido por momentos rehén dentro de la mismísima Fábrica de la Moneda y Timbre, otro tiempo he sido parte del plantel de atracadores, inclusive he llegado a pensar como el misterioso ‘profesor’. “La casa de papel” juega contigo. Los acertados flashblack del planteamiento del robo dan tregua a tus sentimientos para recomponerse de la tremenda tensión, y hasta miedo, que te hacen sentir esas caretas de Dalí tan bien elegidas. De todos me atrapa Berlín, el personaje estrella de la serie perfectamente toreado por Pedro Alonso; Tokio, capitaneada por una renovada y sobresaliente Úrsula Corberó; y Alba Flores, que inclusive se come su propio personaje.

Gusta saber que “Vis a vis” sigue entre nosotros. No han querido ocultar al espectador que los interiores de la Fábrica de la Moneda y Timbre son las antiguas celdas de la exitosa serie salida de la cabeza de Álex Pina, gracias a la cual parió a Vancouver Media, su nueva sede de ficción (esperemos) que de la talla de “La casa de papel”. Se deja ver también en la extraordinaria cabecera, en los créditos de inicio y sus grafismos y en los justificadísimos créditos finales entremezclados con las imágenes del próximo capítulo. Por no mencionar el momento culmen del episodio (uno de los tantos…) del monólogo narrado por el personaje de Alba Flores; por un momento la has visto pululando por los pasillos del centro penitenciario Cruz del Sur, y lo sabes… ¡Brutal!

Quiero pensar que la pullita interna de la serie a su público es la ineptitud de nuestra Fuerza de Seguridad del Estado, por no hablar del sistema judicial. Un equipo de atracadores se atreve, nada menos, que con la casa de donde sale la pasta que, entre otras muchas cosas, usarán los mandamás del país para llevársela calentita. De momento no ha habido ninguna mención o guiño político, aunque sigo esperanzado en que lo habrá. En nuestro país hay demasiado robo, mucho atraco a mano armada, y necesitábamos una ficción nacional que fuese homenaje a ello. Porque señores, con el dinero no se juega…

Cada personaje de “La casa de papel” tiene que ver con la personalidad de alguno de nosotros. Nos mete en la piel de la recién embarazada, nos hace reconocer que el típico campechano que aparece en todo cine thriller “huele a fiambre”, y nos sumerge en los pensamientos de Berlín, el rey del cortijo en la práctica. Y todo ello para el que está en su sofá es importante. Interesa la acción, el drama, el momento atraco; cómo se lo hayan montado ya nos lo irán desvelando. Y por cierto, mucha carne se ha visto para vernos por primera vez… viva la marca España.

Por @alvaroRoldan_ 

Cronista y fundador

@alvaroRoldan_
Periodista, amante de la tele y un deslenguado digital. Aquí estás porque he piado, porque he piado aquí estás. #piandoenAlto