El emblemático escaparate del cine español ha vuelto a abrir en la ciudad de la Costa del Sol, aunque pasada por agua en el estreno de esta 21ª edición del Festival de Cine de Málaga. Las leyes de la termodinámica, de Mateo Gil, ha sido la encargada de dar el pistoletazo de salida al festival.

El jovencísimo maestro de ceremonias, Mateo Gil, de este planeta solar del séptimo arte nos da una lección a todo ser animal, humano en este caso, de cómo nos complicamos a la hora de relacionarnos. La cinta nos da la clave de por qué todo nos sale mal, y bien. ¡Atención SPOILER!

La cinta sigue una compleja trama que contrasta pulcramente con la ciencia y expertos que recurren constantemente a ella para explicarnos el mensaje que Gil nos quiere dar a través de su refinado guión: nos relacionamos con una visión tan personal que todo depende de nosotros.

A través del impecable trabajo de Berta Vázquez (Vis a Vis), Vito Sanz (Hacerse mayor y otros problemas), Vicky Luengo (Homicidios) o Chino Darín (La Embajada) nos dan una guantada sin manos a lo que hablamos, hacemos y proyectamos diariamente. Enclavado en el argot científico, Las leyes de la termodinámica nos tranquiliza con que es algo ya establecido, todo depende de algo que se nos escapa de las manos.

Claro que la pega de la película es que cae mucho en el mundo del estereotipo; el chico menos agraciado es el inteligente con mala suerte en el amor y el guapazo y atlético, menos inteligente, pero quizá más exitoso en el coqueteo, es el que se las lleva de calle.

Otra de las sorpresas que se ha echado de menos en el largometraje, uno de los favoritos por cierto para llevarse la Biznaga soñada, es la ausencia de una relación homosexual dentro del ejemplo que Gil nos hace del conjunto de átomos con las personas. “Sí, toda la razón”, respondió la protagonista Berta Vázquez a Tuteledigital.es.

Rueda de prensa con los protagonistas de Las leyes de la termodinámica, Festival de Cine de Málaga

Una cinta que, además, te hará entender la ciencia como antes nunca la habías entendido, porque lejos de pensar que los actores son verdaderos expertos de la física cuántica y la biología, los propios protagonistas reconocen “haber intentado leerse un libro para entenderlo mejor, y desistir“, apunta Vito.

Unas leyes que se nos hacen largas de cara al mensaje que nos quiere claramente transmitir Mateo Gil y su excelente equipo, pero cortas si queremos entender más a la sociedad que nos rodea.

Nuestro equipo de medios presentes en el Festival de Cine de Málaga ha preguntado por qué la cinta se despide con una presunta continuidad: “es una forma de acabar, no habrá otra película”, remacha el director aunque con dudas.

Por @alvaroRoldan_

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