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Estratégicamente he esperado al segundo programa para criticar su estreno. Me olisqueaba cambios tras un, según percibió el telespectador, apresurado debut el pasado domingo noche. Llegó con un preocupante 10,2% de cuota de pantalla en un prime time acostumbrado a sobrepasar el 17% de share con la ‘Conexión Honduras” de Supervivientes. De entrada, pinchazo.

Pareció pinchar también en opinión social, ya que un amplio número de ‘tuiteros’ comentaba su descontento y aburrimiento con el nuevo foro de debate que han endosado a Jordi González. Fue inevitable no acordarse de “La noria”, “El gran debate” o inclusive de alguna sección del fugaz “Abre los ojos y mira”.
“Mad in Spain” aprovechó la rigurosa actualidad del papel couché y debatió sobre el beneficio o perjuicio de ser hijo de un famoso, ya que la ‘acosada’ Andreaita Janeiro cumplía la mayoría de edad. Un debate no serio, pero sí una tertulia de cualquier patio de vecinos. Se podría decir que un “Sálvame” nocturno sin temas rosas y más moderado (a veces).

En su segundo domingo llegan cambios que el formato pedía a gritos: una mesa de debate, unos hashtag por temática, mayor tiempo en pantalla para Núria Marín, y un público televisivo y con show en las venas en las gradas. Algunas cosas las ha conseguido, y otras no tanto.
La mesa en mitad del foro ha sido un descarado acierto comparado con el torpe baile de sillas de su estreno y un presentador que pululaba por mitad del ruedo. Y esto unido a que han invitado a ‘colaboradores’ anónimos (aunque algunos ya debutaran en “First dates”) con sangre en las venas y con la abrupta capacidad de empatizar y llegar al público, sea para criticarlo o para halagarlo. El camarero-pijo-orejas de Gucci y Nadia, la enfermera comparada físicamente con Falete, han sido el claro ejemplo de la noche, por no hablar de la pija orgullosa o el sueco que ha venido a España a poner orden.

Ésta semana la autopromoción en la casa y redes sociales ha sido más intensa y han traído un debate, que aunque tampoco serio ni con fines a arreglar nada, crea la polémica, el debate y el ruido en redes. Esto justo es lo que más hacía falta en Telecinco desde que “Supervivientes” cerró la isla. Han sabido tematizar las etiquetas y dejar atrás el #madInSpain del estreno para que el tuitero de turno cree guerra en la red. Y lo ha conseguido.

Una lástima que sigan sin mejorar el peso de la presentadora de “Cazamariposas” en el programa. Está visto que quieren crear otra Sandra Barneda o Gloria Serra, salidas del apoyo documental e informativo, y de redes, del rincón del plató mientras el presentador oficial maneja el cotarro, pero sigue sin conseguir los minutos ante pantalla necesarios para llegar a una audiencia que la reclama.

En vistas a futuro, y de no caer en picado su audiencia, “Mad in Spain” podría ser un perfecto formato para volver a atacar al foro de Iñaki López en laSexta, líder indiscutible de la política el sábado noche, y posiblemente algún mandamás de Mediaset vaya encarrilado hacia ese camino… Aunque de momento tratan temas desenfadados y propios de un domingo de verano, metidos en otoño el público va a demandar un debate con más cuerpo y firmeza como para quedarse un domingo noche despierto.

Por @alvaroRoldan_