58

Álex Pina llega por la puerta grande. Era necesario y evidente el descarado guiño a “Vis a vis”. La crítica hablaba de revolucionaria, de innovadora, de impactante… y no se ha equivocado en ninguno de los calificativos. Atresmedia ha vuelto a tirar la ‘casa’ por la ventana para escupirle a su público una obra de arte, una ficción que coquetea sutilmente con el cine, un guión digno de los maestros de Globomedia, y un reparto envidiado por muchas series nacionales de la actualidad.

AUDIENCIAS || “La casa de papel” arrasa en su estreno con un titánico 25,1% y más de 4 millones, ahora sí, la serie más vista de 2017.

¿Qué más revolución queréis para el arranque de una serie que que se cuele en todos los medios de comunicación a dos días de su debut? Y es que como ya sabréis muchos “La casa de papel” fue el blanco y la víctima de una serie de ‘revolucionarios’ digitales que pedían su retirada y chillaban a los telespectadores que dieran la espalda a su estreno. El motivo no es su coste ni mucho menos su contenido o guión, sino porque uno de los componentes del amplio número de trabajadores (Itziar Ituño) se ha relacionado con ETA. Curioso regalo de propaganda gratuita han regalado a la cadena y serie por su primer día… efecto rebote.

No sé a vosotros pero a mí el primer capítulo me ha dejado con ganas de más. Me he sentido por momentos rehén dentro de la mismísima Fábrica de la Moneda y Timbre, otro tiempo he sido parte del plantel de atracadores, inclusive he llegado a pensar como el misterioso ‘profesor’. “La casa de papel” juega contigo. Los acertados flashblack del planteamiento del robo dan tregua a tus sentimientos para recomponerse de la tremenda tensión, y hasta miedo, que te hacen sentir esas caretas de Dalí tan bien elegidas. De todos me atrapa Berlín, el personaje estrella de la serie perfectamente toreado por Pedro Alonso; Tokio, capitaneada por una renovada y sobresaliente Úrsula Corberó; y Alba Flores, que inclusive se come su propio personaje.

Gusta saber que “Vis a vis” sigue entre nosotros. No han querido ocultar al espectador que los interiores de la Fábrica de la Moneda y Timbre son las antiguas celdas de la exitosa serie salida de la cabeza de Álex Pina, gracias a la cual parió a Vancouver Media, su nueva sede de ficción (esperemos) que de la talla de “La casa de papel”. Se deja ver también en la extraordinaria cabecera, en los créditos de inicio y sus grafismos y en los justificadísimos créditos finales entremezclados con las imágenes del próximo capítulo. Por no mencionar el momento culmen del episodio (uno de los tantos…) del monólogo narrado por el personaje de Alba Flores; por un momento la has visto pululando por los pasillos del centro penitenciario Cruz del Sur, y lo sabes… ¡Brutal!

Quiero pensar que la pullita interna de la serie a su público es la ineptitud de nuestra Fuerza de Seguridad del Estado, por no hablar del sistema judicial. Un equipo de atracadores se atreve, nada menos, que con la casa de donde sale la pasta que, entre otras muchas cosas, usarán los mandamás del país para llevársela calentita. De momento no ha habido ninguna mención o guiño político, aunque sigo esperanzado en que lo habrá. En nuestro país hay demasiado robo, mucho atraco a mano armada, y necesitábamos una ficción nacional que fuese homenaje a ello. Porque señores, con el dinero no se juega…

Cada personaje de “La casa de papel” tiene que ver con la personalidad de alguno de nosotros. Nos mete en la piel de la recién embarazada, nos hace reconocer que el típico campechano que aparece en todo cine thriller “huele a fiambre”, y nos sumerge en los pensamientos de Berlín, el rey del cortijo en la práctica. Y todo ello para el que está en su sofá es importante. Interesa la acción, el drama, el momento atraco; cómo se lo hayan montado ya nos lo irán desvelando. Y por cierto, mucha carne se ha visto para vernos por primera vez… viva la marca España.

Por @alvaroRoldan_