cazadores

Cuando se confirmó el desencuentro del conocido coach con los mandamás de Mediaset España, y su evidente desaparición de “Hermano mayor”, jodió a muchos telespectadores. Éramos algunos millones los que estábamos encaramados al docu-reality que enmendaba a jóvenes, y no tan jóvenes, rebeldes, y los conseguía encarrilar por muy perdidos que estuviesen. Ahora, la cadena peque de Paolo Vasile ha cambiado el perro y le ha puesto el mismo collar, y no ladra igual, para que vamos a engañarnos…

Pero el deportista y ya televisivo García Aguado ha parido nuevo trabajo: “Cazadores de Trolls”. Sabía que los altos cargos de Atresmedia iban a sacar mucho más partido a lo que los de enfrente dejan escapar entre pedantería y pataleta. En un único primer programa, Aguado ha conseguido descolgarse el título de Hermano Mayor por un verdadero Cazador de Trolls.

Enganchados nos hayamos muchos a este necesario y acertado formato televisivo, que a pesar de tener, de momento, cuatro únicos casos que perseguir, ya ansiamos que el equipo y Pedro continúen con esta magnífica producción. Una creación de Bambú Producciones; es por ello que asistimos a una excelente fotografía, realización de planos, tiros de cámara y planteamiento de la historia tal y como son sello de identidad exitosas ficciones como “Gran reserva”, “Velvet”, “Hispania” o la actual y revolucionaria serie ‘netflixiana’ “Las chicas del cable”.

El espacio aterrizó en laSexta con un excelente y prometedor 8,7% de audiencia y más de 1.6 millones, muy por encima de su inmediato competidor en Cuatro, “En el punto de mira” (7,5% y 1.1 M). Y es que el programa gusta porque, no sólo persigue, da caza al malo y tiene final feliz la historia, sino que además nos enseña sin querer a usar las redes sociales y el enredado mundo de internet. Nos inyecta conciencia y responsabilidad con un aparato que usamos las 24h del día sin filtros.

Atresmedia y Pedro García Aguado, junto a un acertado equipo, han dado un paso más en televisión. Y es que aunque “Cazadores de Trolls” sea una adaptación del internacional “Troll Hunter”, la cadena verde y la productora de series han sabido asentar perfectamente la historia en una ‘internatizada’ sociedad. El formato engancha por varias razones: la maravillosa presentación de la historia con el perfecto toque de intriga que no te desvelan hasta donde debe desvelarse; un narrador que atrapa; el efecto emoción ya tan característico en los docu-reality tipo “El jefe infiltrado” o “Hermano mayor”; el factor actualidad, porque TODOS somos y podemos ser víctimas del desdichado Troll; la duración del programa, ni larga ni corta (el tamaño SÍ importa); y por supuesto, el casting de historias. Empezaron muy arriba con la dramática historia de Luisa y su ‘despechado’ Troll.
¡Queremos más! Enhorabuena

Por @alvaroRoldan_