Hasta para morirse ha sido estrambótica. Cristina Ortíz Rodríguez ha fallecido a los 52 años, presuntamente de un golpe en la cabeza y posterior fallo multiorgánico en pleno coma irreversible. La mítica Vedette y corre-programas del corazón muere el mismo día en que el mundo se levanta con Donald Trump como Presidente americano. Dos por una…

Por Álvaro Roldán
@alvaroRoldan_

Cuando los españoles nos estábamos recomponiendo de la inexplicable victoria del republicano Trump en USA, La Veneno dejaba de respirar en el Hospital Universitario La Paz de Madrid tras ingresar hacía unos días por supuestos golpes en la cabeza. Lo cierto es que, siguiendo los patrones de musas del papel couché, podemos decir que la almeriense ha muerto como ellas, en el baño. Dos son las teorías que pululan sobre su inesperado adiós: o la han quitado de en medio, o tal y como apuntan las hipótesis de la policía, altas dosis de pastillas y alcohol la llevaron a tal estado de coma.

La prostituta que recogió Pepe Navarro de la calle allá en 1996 para que se incorporase a la historia cañí de la televisión con “Esta noche cruzamos el Mississipi”, nos ha dejado. Aún somos muchos los que estamos en shock por su fallecimiento, máxime cuando fue tan solo hace unas semanas cuando visitaba “Sálvame deluxe” (su última aparición televisiva) para presentar su estrafalaria biografía “Digo! ni puta ni santa” escrita por Valeria Vegas. Y ésta puede que sea, presuntamente, la clave de su abrupta despedida, ya que muchas teorías sostienen de que muchos nombrados en la famosa memoria que sacó a la luz en octubre se sintieron molestos.

Sea como fuere, La Veneno se ha marchado a los 52 años dejándonos en nuestro ADN televisivo toda su carrera. El niño de Adra (Almería) encerrado en el cuerpo de una mujer que huyó a la capital de España para dejar atrás el acoso y derribo de sus paisanos de los que ha renegado hasta su último suspiro. Cristina siempre será recordada por su ordinaria lengua, por su alegre compostura ante las cámaras y por sus célebres frases que ya se quedan con nosotros para los restos.

Recorrió todos y cada uno de los estudios de televisión donde hubiese show del suyo, del que la audiencia demanda, de ese que te tiene pegado al televisor aunque la emplacen a las 2 de la mañana en escaleta. Raro era el día en que no enseñaba una teta, no recordaba que no llevaba bragas o que aún cargaba su “trozo de carne doblado“. “¿DEC?”, “Deluxe”, “Sálvame” y un sinfín de programas en los que dejó huella, la misma que deja hoy, el día de su último show… Hasta siempre Veneno.

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