La introducción del nuevo villano en la séptima temporada que ayer estrenó la cadena AMC supone un antes y un después en el universo de la ficción, y con su presencia podremos asistir a la que para muchos de los fans del comic es la etapa más interesante de la historia.

Por @NabilChabaan

El controvertido final de la sexta temporada de ‘The Walking Dead’ presentaba a uno de los personajes más esperados por la comunidad de fans del comic creado por Robert Kirkman. La llegada de Negan, el carismático villano de la serie, se producía en el marco de la que probablemente sea la escena más oscura y angustiosa de la ficción zombie. Una escena de enorme tensión cuyo amargo cliffhanger levantó todo tipo de críticas y especulaciones.

Los lectores del comic eran conocedores de esta escena desde hace años, cuando sus creadores ‘celebraron’ el capítulo 100 de la saga con la violenta muerte de uno de los principales protagonistas. Desde entonces, las teorías acerca del modo en que sería adaptada para TV una de las escenas más fuertes e impactantes del comic no han cesado. Y no solo por su violencia explícita, sino porque todo el que lo haya leído sabe que marca un antes y un después en el devenir de la historia.

La entrada de Negan como antagonista de Rick supone un impulso necesario para una serie que desde hace algunas temporadas se había mantenido algo atascada en su argumento. Desde la muerte del (algo decepcionante) Gobernador, no ha existido un antihéroe potente. Los protagonistas se han ido moviendo de una manera loca y algo confusa por diferentes escenarios, combatiendo con diversos enemigos cuya presencia estaba destinada básicamente a convertir a los personajes débiles y vulnerables del principio en sangrientos supervivientes, capaces incluso de matar por defender lo suyo y a los suyos.

Pero Negan supone una amenaza realmente peligrosa. Es un sádico, despiadado y cruel dictador que utiliza el miedo y la violencia para imponer sus propias reglas. Es un rival decente, capaz de hacer tambalear el mundo de Rick y de hacer vivir a los protagonistas situaciones límite. Con su presencia, el universo de ‘The Walking Dead’ vuelve a equilibrarse, y el objetivo narrativo de la serie comienza a ser más conciso.

La terrorífica escena que abre la séptima temporada, con todos los protagonistas arrodillados, rendidos a la inminente violencia del villano, con un Rick que debe enfrentarse a las consecuencias de los actos del pasado, abatido por la culpa de haber provocado la tormenta que está a punto de desencadenarse, es el inicio de la que puede considerarse la etapa más interesante de ‘The Walking Dead’.

La búsqueda de nuevos valores en un mundo devastado

Aunque la premisa de ‘The Walking Dead’ es el surgimiento de una epidemia zombi que pone punto y final a la civilización actual, los muertos vivientes siempre han estado en un segundo plano, porque lo realmente interesante de esta distopía era observar el comportamiento social del grupo de supervivientes en un mundo devastado por el caos y la tragedia.

Los hombres solemos tener formas de pensar influidas directamente por nuestras experiencias y por el contexto social e histórico en el que vivimos. Pero cuando la estructura de la sociedad es destruida, esas creencias deben ser revisadas. ‘The Walking Dead’ se desarrolla en los escombros de la sociedad capitalista. En ese mundo arruinado por la corrupción, por el materialismo y por el individualismo, la creencia en aquellas instituciones que parecían ser firmes es brutalmente destruida, y en consecuencia, los protagonistas deben revisar sus valores éticos e incluso religiosos.

Ese proceso de asimilación del cambio que viven los personajes, esa búsqueda de nuevos valores que consigan resurgir la sociedad, es lo que hace de ‘The Walking Dead’ una serie interesante. Y en este sentido, la entrada de Negan supone un verdadero punto de inflexión.

Si hasta ahora la ficción ha reflejado como en un mundo sin leyes, sin gobierno y sin normas de mercado, las relaciones sociales se deterioran y se elevan de forma natural poderes antidemocráticos, a partir de ahora tendremos la posibilidad de presenciar como otro modelo de sociedad es posible.

A lo largo de sus seis temporadas, hemos visto como el grupo de supervivientes vivía diversas circunstancias que reflejaban como si se arruinan los valores de la sociedad capitalista, la naturaleza humana genera una sociedad autoritaria y dictatorial. Al final de la segunda temporada, Rick sentenciaba con una frase: ‘Esto ya no es una democracia’.

Pero ese ascenso del fascismo no solo se dio en el grupo de Rick. En ese mundo devastado por la muerte, surgieron pequeñas tribus que establecieron sus propias leyes y sus propias costumbres. Muchas de estas tribus son pequeñas comunidades que, impulsadas por el miedo, se dejaron controlar por otros dictadores que, al igual que Rick, están dispuestos a todo por preservar su mundo. El Gobernador o Negan son los máximos exponentes de ello.

Rick y Negan no son muy diferentes. Ambos han asesinado, ambos han impuesto sus normas al resto. Pero Negan es mucho más temible, lleva al extremo los ideales del nuevo mundo y actúa de manera firme. El nuevo villano recoloca al protagonista en una lugar vulnerable. Una maniobra de guion cuyo objetivo es volver a posicionar al espectador del lado de Rick, después de haberse distanciado de él mismo en las últimas temporadas al tiempo que el protagonista iba cometiendo actos cada vez más deplorables.

Verse reflejado en Negan podría llevar a Rick a hacer un profundo examen de los defectos de la sociedad y de las virtudes que hay que tener para mantenerla en pie. Gracias a un villano más sangriento que ellos, los protagonistas podrían empezar a entender que la civilización no está condenada, pero si profundamente equivocada.