Última noche de audiciones en La Voz 4. Es hora de cerrar equipos y hacer balance de cara a las batallas que comenzará la próxima semana y donde esperemos que los “robos” sean acertados e impidan que alguien sea “robado”.

Por Rubén Dorado
@RubenDoradoDíaz

En esta quinta gala de audiciones se han quedado fuera del programa Joaquín Rodríguez, madrileño de 22 años que cantó “Lo saben los zapatos” correctamente pese a alguna desafinación y que seguramente habría sido seleccionado si le hubiese tocado cantar otro día con más plazas libres, Rebeca Martín, salmantina de 18 años, a la que su inexperiencia pasó factura porque tiene una voz bonita pero se percibían sus nervios, Raúl, toledano de 46 años, corista de muchísimos artistas importantes quiso pasar a primera fila cantando “Algo de mí” pero la presión le hizo desafinar y no conseguirlo pese a su personal voz, Verita Massato, alicantina de 41 años, cantó “Mad about the boy” y es diferente tanto en su look como en su voz, en su buen gusto cantando y se habría merecido mucho estar en el programa. Anna, catalana de 32, cantó “Sweet dreams” con una voz personal pero descontroló y no logró convencer a Malú, la última en cerrar equipo.

Malú cerró filas con Argel Campos, tinerfeño que cantó “You raise me up” con voz potente y tal vez un poco antigua, que constrasta con su moderna y rasta imagen, razón por la que le escondieron tras el telón. Suzanna Abellán, catalana de 43 años, cantó “Man down” con todo el rollo y toneladas de carisma y talento. No es una voz perfecta pero es que no se trata de eso: es única en su especie. Pedro Jiménez es un monologuista catalán, telonero de Orozco, a quien se le parece su voz, que sigue todo el arquetipo del cantautor y lo demostró interpretando “Loco”. Akuo, catalán de 25 años, cantó “Feeling good” haciendo muchos giros. Es particular pero un tanto irregular. Tiene momentos espectaculares y otros de lo más fallidos. Eso sí, es todo un showman y lo da todo en el escenario. Irene Alma, madrileña de 29 años cantó “Purple rain” con solvencia y mucha fuerza, siendo la última elegida de estas audiciones.

Las últimas plazas de Carrasco han sido para Belinda Falcón, canaria de 23 años, que canta “Y quién es él”, tema que ya se ha cantado tres veces en las audiciones… y aunque tiene un timbre bonito grita demasiado, sonaría mejor más contenida. Carlos Torres, sevillano de 27, canta “A que no me dejas” y su voz me recuerda bastante a la del propio Manuel Carrasco. Lo hace bien pero será difícil que me llegue hasta que le encuentre su propia identidad. Nuria Martín, madrileña de 26 años, es una artista indie-folk/pop que sueña con poder dedicarse profesionalmente sólo a la música y que cantó “First of the gang to die” con una voz particular, especial y bonita. Yo me habría girado minuto y medio antes. Puede ser muy interesante. Por último, Carrasco se quedó con Álex Forriols, valenciano residente en Madrid, que quedó segundo en el último Operación Triunfo, formó parte de Gente de Primera y era maestro de ceremonias en el cabaret The Hole. Álex cantó “Still loving you” e hizo una buena audición, pero le he escuchado tanto que sé que él puede dar mucho más que esto, por lo que me alegro que su gran talento tenga un hueco en el programa. Es una buena baza final para Carrasco.

Melendi completó su equipo con Claudia Jiménez, sevillana de 20 años e hija de Raquel Revuelta, que cantó “Roxanne” rasgando mucho su voz. Aunque puede colar como una voz diferente aún hay que pulir más. Connie Lynch, residente en Barcelona de 43 años, es una rockera veterana cuyo perfil se me antojaba muy apetecible pero con su interpretación de “Livin on a prayer” estuvo a medio gas. Me gusta su timbre rocoso y es posible que pueda dar más en sucesivas rondas. Mi audición preferida del día y una de las mejores de esta temporada fue la del último fichaje de Melendi, Sahra Lee, mallorquina de 31 años, que cantó “You´ve got a friend” con una voz personal y llamativa y una técnica más que notoria. Los coach estaban tan impresionados que le pidieron hacer a capella el estribillo de nuevo y siguieron alucinados. Una gran artista a la que tener en cuenta.

Y con esto hemos terminado las audiciones de esta cuarta edición de La Voz. Podemos resumir que es un año bastante completo en el que tenemos estilos variados y unas cuantas voces personales que podrían dar mucho juego si evolucionan durante el programa. La edición, de momento, suena prometedora y la mayor pega vuelve a radicar en unos coach un tanto repetitivos en sus argumentos y que pronostico, volverán a ser unos bienqueda en las batallas mientras se cargan sin titubear a algunas de las voces más prometedoras. Deseo equivocarme por una vez en esto.

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