No es que sea imprevisible, es que directamente se van inventando la mecánica sobre la marcha y tras los picos, o no, de audiencia que tenga la gala. “La otra casa” no gana para reformas y El Club es la mismísima representación del caos que este año tienen montado tras la cruz de cámaras.

Por Álvaro Roldán
@alvaroRoldan_

Esta edición quizá sepamos como arranca la gala pero jamás como termina. El desorden de contenido, mecánica y producción traspasa la pantalla. Hasta la halagada realidad virtual y súper tecnología han pasado a un segundo tercer plano ensombrecidas por El Apartamento, el efímero Contraclub y el desesperado Club. Eso sí, Jorge Javier sigue sin saber leer el teleprompter y la audiencia se sigue durmiendo en sus galas.

“GH 17” se va cocinando sobre la marcha. La pregunta es qué ha hecho el equipazo de Zeppelin meses atrás al inicio de la edición “del cambio” para presentar a su fiel y admirado público tal estropicio en pleno prime time. Poco, o nada, queda de aquel “Gran hermano” imprevisible, sorprendente y bien pensado que toreaba la mítica Mercedes Milá. En el recuerdo pululan aquellas aplaudidas ediciones donde el sublime funcionamiento del concurso era la consecuencia de esos fantásticos datos de audiencia que hacían temblar, y hasta desaparecer, a la competencia televisiva. Una pena…

Los concursantes de “GH 17” ya no saben si van a nominar, irse a su casa o a “chingar” al apartamento cuando el Súper los llama al confesionario. Parece que el verdadero mandamás de esta edición es un tripartito entre Twitter, el últimamente famoso Concursante 17 y la improvisación del Súper. A los del club una semana les regala la audiencia un poder, que lo mismo se lo quita, que lo mismo entran tras una gincana de bolas de colores previa autopromoción del famoso de turno, que lo mismo la APP decide que tres reinas destronan a tres reyes.

¿QUIÉN DEBE ABANDONAR LA CASA? || Bárbara, Fernando o Noelia (Vota AQUÍ)

Pero ni por esas el concurso ha podido sacar a la verdadera y auténtica concursante de “Gran hermano” de la lista de nominados. Bárbara prosigue su procesión por la casa a la par que su ascenso como flamante favorita para ganar el GH más descontrolado de la historia mundial. Una semana más la expulsión pierde interés ante la audiencia: se va Fernando. Al igual que se sabía que Montse iba a desfilar para su casa, y en la anterior, Bea iba a bajar a plató con cajita de ida y vuelta. El telespectador tiene las riendas de “GH 17” porque “GH 17” nos las ha dado. Así cualquiera es director de un reality oiga…

Ya lo dice La Milá, por mucho que la cúpula de Mediaset España la intente silenciar: “Los números cantan”. Y además cantan por bulerías cada semana de manera descarada: Jorge sigue suspendiendo, el debate cada domingo más descafeinado que el anterior, y la verdadera gala es el martes (y Telecinco parece haberse dado cuenta…). Menos mal que el casting no ha sido del todo malo y está salvando lo poco en lo que puede apoyarse la edición más decepcionante de todas las que lleva parpadeando Telecinco.

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