Cinco años después Cuatro ha resucitado a sus granjeros, y claro, el mundo ha evolucionado tanto que ya los cortijeros han ascendido a marqueses. Hay más sencillez y necedad en las pretendientas y los pretendientes que en los propios granjeros, aunque menuda es La Jurado.

A diferencia de otras crónicas televisivas esta vez no comparo el estreno con anteriores temporadas, porque después de cinco años como para acordarse uno… pero si analizo el programa sin paños, como un telespectador novato que se encuentra en su caja tonta un dating show de granjeros que quieren rellenar su cama (bueno, sí, su vida también…)

El principal morbo de “Granjero busca esposa” no era precisamente la tocaya de ‘La más grande’, que más adelante hablaremos de ella, ni tampoco los restos de casting de “Mujeres y hombres y viceversa” que han usado para que coqueteen con los granjeros del modernismo: aquí la sal era que Carlos Lozano volvía a la tele como presentador.
Y es que tras sus pinitos como celebrity en “GH VIP 4”, el que fuese moderador serio de “Operación triunfo”, quería ganarse un puesto en primer plano, y toma regalito: la resurrección de los granjeros abandonados por Luján Argüelles en 2011.

Menos mal que Carlitos representa el 10% del contenido del programa, o al menos eso ha llegado a la audiencia (o por lo menos a mi casa), el 90% eran los verdaderos y evidentes protagonistas: los que buscan carne y los que van a darla, of course. Pero vamos, por decir algo, Lozano es más soso que un salero vacío y tiene menos empatía que la herradura del logotipo del programa.

Será por aquello de que los días corren, la tecnología, las ideas originales y los formatos, que “Granjero busca esposa” está faltito de ‘trospidismo’ ¿verdad?. Esa sátira, ese humor y esa picardía de los creadores de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” o “Un príncipe para Corina” entre vídeo y vídeo, entre beso y beso, y hasta entre calabaza y calabaza. Esas músicas que nos harían entrar dentro de la trama, la subtrama y la megatrama… A este le faltaba ritmo, o a veces le sobraba, porque no recordaba ya que despachaban a la mitad de los conquistadores en la primera gala… Algunos hasta con el corazón ‘partío’. Que lástima…

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El único avance que le saco al formato de ligoteos a lo rural es que los granjeros ya están puestos en las nuevas tecnologías. Una ha llevado un mismísimo polígrafo para detectar embusteros (o ve muchas series americanas de detectives o está pegadita a “Sálvame” y la máquina de Conchita…) y otro ya monotoriza hasta la vaquilla
De esperarnos un granjero más basto que un arado, nos hemos encontrado a hombres que parecen recién salidos del vestidor de Pelayo, u otros, que venían de dar clases de literatura antigua en la Universidad de Filosofía y Letras. La única que ha sabido mantener el nivelazo campesino ha sido Rocío Jurado, de alguna forma también es ‘la más grande’ de todos los granjeros.

La mayoría de los granjeros más parecían los terratenientes que los que ordeñan vacas y limpian pocilgas; uno con mansión en Córdoba (la de Argentina) y otro en Santo Domingo.. ¡Iban poco contentas las mozas! Los más humildes y campesinos siguen repitiendo ese maldito patrón de machista, de hombre de su casa, del que se viste por los pies y que tenga la comida en la mesa ¡Hasta las ha hecho competir en la cocina, por Dios! Y estas que venían despechadas de “MYHYV” a por uno con posibles, y ahora resulta que las ponen a fregar y guisar… veremos por donde sale esto.

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