Cuatro ha lanzado su “MYHYV” particular, pero en vez de con celestina, con celestino. Un bar donde se encuentran chicas, chicos y viceversa para encontrar la pasión perdida o no descubierta hasta el momento. Así (de mal) ligamos los españoles. 

Desde ya aplaudo al mandamás que haya tenido tal idea para crear un “First dates”, que logicamente español no es, muy original sería ya como para que nuestra tele no copie a la extranjera. Todo no se puede pedir ¡oiga!. Un programa como nos gusta a nosotros, cotillear como ligan otros, que se dicen, y en definitiva, la vergüenza ajena hecha televisión de la mano de varios famélicos de cámaras.

“First Dates” acumuló un buen 19,9% en su estreno en simulcast en todos los canales de Mediaset pero anotó un prudente 5,2% en el access prime time de Cuatro.

Pero quiero ir más allá de la excelente realización y producción, para mi gusto, que tiene la adaptación española con un Carlos Sobera algo perdido (todo sea dicho) Destacaría el montaje de vídeos, las descripciones de los participantes y cuando se despachan a gusto con sus familiares en el hall de ese aseo tan ‘vintis’.
Me quiero centrar en el mensaje interno que, sin querer, nos lanza este nuevo programa. ¿Os habéis fijado como de mal ligamos? ¿Qué patéticos somos en un primer encuentro? Luego nos preguntaremos porque no ha llegado la famosa media naranja o porque unos sí y yo no o lo fatal que está repartido el mundo.

  1. Controla tu rebelde mirada

Sabemos que es infinitamente complicado atar en corto a nuestras humildes miraditas cuando vemos llegar a la persona de turno que vamos a conocer, pero nuestros ojos no pueden perder detalle de los atuendos que han elegido, el corte de pelo que jamás tendrían que haberse hecho o contar los kilos de maquillaje (aunque luego te dicen en la jeta que no llevan nada) que tienen en la cara. Se entiende que la mirada va a su rollo. Pero te delata. Cuidado, porque lo mismo que tus ojos se adelantan a tus palabras, sus ojos también lo hacen…

      2. Yo, yo, yo, y después YO

¡Ya basta! Me se hasta la frase que tu tatarabuelo le dijo a tu tatarabuela para ligársela en aquel verano de mil novecientos y pico. Una primera cita se supone que es para conocerse LOS DOS, no para exponer un speach sobre mi vida y luego ya tu decides si me compras o no… Deja que fluyan las preguntas, observa que la otra persona empatiza con lo que cuentas, y sobretodo si su mirada te sigue el hilo… Piensa que después de YO, estás tú.

     3. La rapidez ¡para el AVE!

¿Dónde vas a correr tanto? Una de las citas fue el claro ejemplo de que nos encanta mostrar toda nuestra baraja de cartas en el minuto 2. Cuidadín con los comentarios donde le dejas claro al otro o la otra que estás que te derrites por sus labios, cuerpo, etc.. Deja que la tensión y la intriga trabajen, que para eso existen. Deja que la otra persona se lo curre, y cúrratelo tú también que ¡las prisas solo son buenas para los trenes de Renfe!

    4. Cortesía, elegancia y educación ¡quieras o no!

Hazte una chuleta bien grande y cuando vayas al aseo ‘vintis’ lo miras: no seas pedante, no te adelantes a la pregunta que te vaya a hacer y se cortés ¡por Dios! No nos conocemos de nada, qué impresión vamos a darnos mutuamente si ni tan siquiera nos pedimos permiso para elegir si quiero o no pan en la cesta o si quiero vino blanco o rosado…

    5. ¡No hables tanto!

Ésta es la madre de todas las normas, ya sea la primera, la segunda o la última cita. Las cotorras para el zoo. A nadie nos gustan los monólogos, salvo si los emite laSexta en “El club de la comedia”, el resto: error. Si ves que la persona de enfrente ya lleva dos botellas de vino, cuatro cervezas y va por el postre… empieza a plantearte cerrar el pico ¡Gracias!

Por @alvaroRoldan_ para Tuteledigital.es