Recientemente se ha estrenado una nueva edición de Gran Hermano VIP, y como siempre, acompañada de críticas por todos lados. Se pueden comentar muchas cosas pero continúa siendo un éxito se mire por donde se mire.

Muchos indican que los concursantes suelen ser juguetes rotos y que tienen la necesidad de salir en televisión para vender su vida por unos euros -hablando con propiedad, por un puñado de miles de euros-. Pero sea como sea, todos salen beneficiados, tanto la cadena como los medios digitales los cuales consiguen numerosas visitas hablando del reality.

Quizá una de las circunstancias más criticadas es el sueldazo de los personajes estrella del reality, como es el caso del más que conocido ‘Pequeño Nicolás’, cuyo caché es realmente fuera de lugar cobrando entre 20 mil y 30 mil euros a la semana, al igual que la cuñadísima de Rocío Jurado, la famosa colaboradora televisiva Rosa Benito cuyo caché también asciende a la friolera de más de 20 mil euros a la semana.
Otro de los personajes más populares, el presentador estrella de Operación triunfo Carlos Lozano, el cual ha reconocido que ha decidido concursar por la necesidad de poder volver a ponerse delante de las cámaras y recuperar su trono. No se oculta…

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Hablar de juguetes rotos  es un buen modo de resumir a los concursantes, pero yo veo más bien individuos que pueden y quieren obtener dinero de forma rápida y con el mínimo esfuerzo. Son personajes que viven en otro mundo con un trabajo incomparable al de cualquier telespectador. Han nacido con estrella y son unos afortunados. Pero también cabe destacar que la mayoría de ellos siempre han sido personas que han vivido notablemente bien,  quizá por encima de sus posibilidades y ahora se ven en la necesidad de tener que vender su vida 24 horas cuando seguramente años atrás ni se lo llegaban a plantear.

Luego está la pregunta de ¿venderías tu vida 24h por dinero? Está claro que en numerosos casos la respuesta es afirmativa, y sobre todo cuando te ahogan los problemas económicos y apuestas por cualquier resquicio para obtener dinero de un modo cómodo. Lo que sí es cuestionable y puede resultar incluso dañino es cuando se justifican estos sueldos alegando que es un trabajo como otro cualquiera, cosa que no sólo es erróneo sino también indignante, y más cuando en realidad todos sabemos la causa. La cadena privada es libre de pagar lo que vea necesario pues no hay que olvidarse que son empresas que buscan sus beneficios.

No se trata de justificar o criticar el sueldo sino de que apuesten por lo que es beneficioso para la empresa. Hay que reconocer que a nadie le agrada, ni consigue sacar una sonrisa de oreja a oreja, que personas sentadas en un sofá cobren lo mismo en una semana que un trabajador en un año, y en muchos casos ni eso, pero no hay que olvidarse de que si todos fuéramos empresarios, TODOS buscaríamos el beneficio.

Por Israel Bernardo (@Chechu_bob) para Tuteledigital.es

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