Con el paso de los años, la televisión va modificándose tanto en su contenido, como en su duración. En España hemos pasado de tener programas que finalizaban en un horario decente, a unos con un verdadero horario de insomnio.

Efectivamente, un gran error de las cadenas es que con el objetivo de aumentar su share, es decir, el porcentaje de personas que están viendo en ese momento la emisión, prolongan sus programas hasta altas horas de la madrugada. Incluso se da el caso de series que comienzan cuando otra solía finalizar.

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Atrás quedaron los tiempos donde los programas comenzaban a las 21:30 y finalizaban en un horario en el que la mayoría de las personas podían verlo sin la necesidad de tener que levantarse al día siguiente con unas ojeras más grandes que un zombie de The Walking Dead.
En numerosas series, sobre todo las de las cadenas privadas, el inicio ha pasado a ser más de un horario de prime time a un horario de late night, y sin incluir sus publicidades eternas donde te da tiempo a afeitarte y que te vuelva a crecer la barba. 

Gracias al éxito de Internet muchos de los programas o series son consumidos a través de sus páginas web y las cadenas también se han dado cuenta. Por ello, en muchas ocasiones, dura más la publicidad que emiten en los vídeos online que el propio contenido.

Las costumbres han cambiado y por ello también los horarios, pero se aprecia que en el número de espectadores, a mayor duración y más prolongado el horario, extendiéndose mucho más allá de la medianoche, es más inferior es la audiencia en personas. Casos llamativos son los realities en los que en su mayoría acaban a horas en las que personas con falta de sueño son los más fieles y su duración bien se puede parecer a las antiguas galas de José Luis Moreno y sus famosas pero también interminables veladas de Nochevieja. Si algo está claro es que cuando los programas acaban a las dos de la madrugada es imposible poder seguirlos de manera continua por el bien de nuestra salud y de nuestros trabajos.

La necesidad de las cadenas por estirar su horario de prime time no es más que un verdadero fastidio para el espectador y que evita que podamos sacar una sonrisa de oreja a oreja, y en su lugar, mostremos nuestras ojeras al día siguiente.

Por Israel Bernardo (@Chechu_bob) para Tuteledigital.es

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