Recientemente se ha estrenado una nueva edición de “Pequeños Gigantes” en Telecinco, con un contundente éxito en audiencia, pero no me cabe más que decir que la saturación de niños en televisión está llegando a límites insospechados.
Hace unos dos años aproximadamente, empezó la moda de los ‘talent shows infantiles’, que creo sinceramente que empieza a ser excesiva. Atrás quedaron los tiempos donde los programas de niños eran para niños y su emisión era más moderada. Actualmente ha cambiado la tendencia y los programas de niños ahora son para un público adulto.

faldonfb En numerosas ocasiones, la exposición de los niños en este tipo de programas puede llegar a ser perjudicial para ellos, y se puede ver que en varios casos, la actitud altiva en muchos de estos niños, y es algo realmente vergonzoso, haciendo que Supernany o Hermano Mayor se froten las manos por los posibles casos que pueden tener en el futuro. Antiguamente las navidades se basaban en especiales de niños, pero ahora los programas de música, baile, cocina, entrevistas, etc., son durante todo el año, viendo además cómo se prolongan hasta altas horas de la madrugada, de una forma exagerada.

masterchef-junior-final-four Los límites los ponen los padres, pero considero que a veces se les va de las manos y la necesidad de ver que tu hijo es un artista pasa a un punto que satura excesivamente, y hay que pensar que no todos los días sale un Joselito o una Marisol. No es poco habitual que niños con éxito televisivo hayan acabado de forma desastrosa, llegando a ser auténticos juguetes rotos.
Visto lo visto, no sería descartable pensar que se pudiera llegar hacer una gala de José Luis Moreno con unas matrimoniadas protagonizadas por niños, o un Gran Hermano, algo que personalmente me parecería una locura.

Y ya, si incidimos, la manía de las cadenas de finalizar este tipo de programas “infantiles” a altas horas de la madrugada, donde el público fiel acaba siendo el mismo que ve el horóscopo de Esperanza Gracia, es decir, gente que padece de insomnio o al día siguiente no tiene que trabajar.

He de confesar, que en ocasiones, al ver este tipo de programas me transmiten cierta ternura los niños, llegando a sacarme una sonrisa de oreja a oreja, pero en su mayoría me dan ganas de correr y llamar a sus padres, para que por favor no hagan más daño a sus hijos por la imagen que están ofreciendo de ellos. Los niños que salen en televisión, al fin y al cabo, no son más que títeres manejados por unos padres que tienen la necesidad o la obsesión de querer ver triunfar a sus hijos.

Por Israel Bernardo (@Chechu_bob) para Tuteledigital.es

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