Tras 16 ediciones y un éxito con una fórmula que parece inagotable, una habilidad de los responsables de casting y una producción digna de reconocimiento. Pero no todo parece siempre ser perfecto y este año puede resultar más descafeinada a causa de una Mercedes Milá que parece cansada y menos bipolar que en otras ediciones.

Atrás quedaron los tiempos en los que la presentadora acababa siendo la protagonista de las galas debido a sus múltiples salidas de guión. Desde acabar enseñando las bragas donde bien podría llegar a ser la nueva protagonista de ropa intima para personas mayores pudiendo llegar a ser la Blanca Suárez de los jubilados, hasta ponerse a bailar en mitad del programa como si de Fama se tratase, sus opiniones personales tomaban una importancia enorme, tanto que llegaban a ser uno de los platos fuertes del mismo, llegando a límites insospechados que hacían creerse la reina de la verdad absoluta. Muchas entrevistas con los concursantes acababan fuera de lo establecido y Mercedes los atacaba de una forma personal, incluso expulsando del plató a más de un concursante o invitado, todo esto ha hecho a Milá una de las periodistas con más personalidad de la televisión. Actualmente al paso que va, parece destinada a presentar un programa de Gran Hermano de personas jubiladas al más puro estilo de Juan Y medio en Canal Sur.

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Pero no ha sido hasta este año donde el comienzo ha sido un tanto aburrido en lo que se refiere a la presentación de la periodista, unas entrevistas a los expulsados que han quedado demasiado flojas para lo que nos tiene acostumbrados, con algún momento de bipolaridad donde acaba rodando por el suelo o cantando una saeta. Quizá sea porque necesita hacer otros programas alternativos al universo de GH o quizá porque ya siente que su paso por el reality está llegando a su fin y la cual parece ver la luz al final del túnel. Nadie podría imaginar que Mercedes, siendo una mujer feminista como siempre ha declarado, se llegue a reír con ciertas actitudes machistas del programa como ha ocurrido actualmente con algunos concursantes, algo que llama mucho la atención a la gente aficionada a este show de gran éxito que ha visto a la presentadora pasar de enfurecerse como un rottweiler con algunos de los más polémicos concursantes, a estar como un chihuahua en la presente edición, en la que participantes como Maite, que podrían haber llegado a dar una entrevista histórica, han quedado descafeinadas.

ñdklfj Nadie puede negar que Mercedes es marca Gran Hermano y parte del éxito es gracias a ella y viceversa, así que puede agradecer que una persona como ella que supera ampliamente la edad media de todos los presentadores que están actualmente en plantilla. Su flojera este año le puede pasar factura en el futuro, y nada volverá a ser como antes, aunque de todos es sabido que es una de las niñas mimadas de Vasile junto a Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos que es, la mujer del famoso grito de “Gilipollas” en referencia al presidente de Mediaset cuando esta se había pasado a la cadena rival Antena 3. Ella es parte de la historia del exitoso programa y su hipotética no presencia puede perjudicar al futuro del reality, pero son simples especulaciones tras un comienzo flojo en lo que se refiere a la actitud de Mila.

Sin duda alguna y pese a que muchos no lo quieran ver, Gran Hermano es un éxito en toda regla y con 16 ediciones se convierte en el más longevo de todos los Grandes Hermanos del mundo. Pero yo solamente puedo decir que esta edición no me está llegando a transmitir una sonrisa de “oreja a oreja”, debido a la sensación agridulce que me está transmitiendo Mercedes Milá con su actitud de aburrimiento. Aún queda concurso por delante, así que veremos cómo avanza la edición y si sus entrevistas vuelven con la misma energía que siempre han tenido y sus polémicas salidas de tono vuelven a dar más que hablar y vuelve la Mercedes que todos queremos ver, la mujer que se meaba en la ducha y no la mujer puritana.

Una crítica de Israel Bernardo (@chechu_bob) para Tuteledigital.es

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