Anoche estuve en un karaoke (imaginad esta confesión con un rectangulito negro tapándome los ojos). Mientras destrozaba buena parte del repertorio que había en el libreto tuve una revelación. En ese momento descubrí porque me aburre tanto ‘Killer Karaoke’.

Bueno, para ser sincero os diré que tengo dos teorías: una sencilla y otra complicada (como explica Hercules Poirot en la resolución de Asesinato en el Orient Express). Voy a empezar por la complicada.

¿Cuál es el objetivo de un karaoke? Cantar. Eso está claro. ¿Y qué es lo que más nos molesta de un karaoke? Que canten otros. Es así de simple, porque mientras los demás cantan, nosotros esperamos ansiosos a que llegue nuestro turno. No falla. Por eso protestamos cada vez que en la pantalla del local, donde siempre se emite un nauseabundo videoclip que no tiene nada que ver con la canción, aparece el título de un temazo (normalmente lento y/o de desamor) que no es el que nosotros hemos elegido. Otra vez hay que tragarse el bodrio que suena (y que otros destrozan) hasta que llega nuestra petición estrella con la que vamos a lucirnos a pleno pulmón creyendo que somos Frank Sinatra cuando realmente no llegamos ni a la altura de Enrique Anaut (¿no recordáis a Enrique Anaut, verdad? Pues por eso mismo). Y para poder cantar toda la noche terminé haciéndome amigo de todo el bar, así cantaba las mías y las suyas.

LA CRÍTICA || “Killer karaoke”: simplón, largo y con Patricia Conde como florero. (Seguir leyendo)

Y con ‘Killer Karaoke’ me pasa lo mismo. No me gusta ver a otros cantando en televisión porque el que canta no soy yo. En talent shows como ‘La Voz’ y ‘OT’ es diferente, el nivel está muy alto y normalmente disfrutamos con la interpretación de concursantes que gozan de talento y buena voz. Pero la palabra karaoke tiene un significado claro con una connotación general concreta: Todo el mundo puede cantar. ¿Así que por qué tragarnos las interpretaciones de cualquier concursante con un cuestionable talento cuando nosotros (y esto es una apreciación ficticia) lo haríamos mucho mejor? Luego está lo de las pruebas y “torturas” varias para terminar la canción, ese pase lo que pase… ¡No dejes de cantar! Acabo de llegar a la conclusión de que ‘Killer Karaoke’ es el resultado de la fusión de dos grandes inventos orientales: El karaoke y ‘Humor Amarillo’. A veces me da mucha vergüenza ajena porque es un programa realmente noventero, tipo ‘El karaoke de Telecinco’ con Paco Morales y Monica Estarreado o ‘El Gran Juego de la Oca’ de Emilio Aragón, Lydia Bosch y Patricia Pérez en Antena 3.

Y pese a ser el mejor estreno de un concurso en la historia de Cuatro con un 11,9% (casi dos millones de espectadores, como contamos en Tuteledigital.es), en las últimas semanas ha bajado hasta el 7,7%. El miércoles el Prime Time fue para ‘Top Chef’ (Antena 3) con un 17,7%, y ‘Killer Karaoke’ no pudo ni con ‘Bones’ (laSexta), que anotó un 9,2%. Las cifras no mienten y el programa aburre que te mueres. ¡Es que prefiero ver el videoclip Boys de Sonia Monroy y Yola Berrocal hasta que me sangren los ojos y se me derritan las retinas! El único aliciente para ver dos horas de interpretaciones vacías, repeticiones y reptiles variados (ya estaba PACMA tardando en denunciarles por maltrato animal) es la gracia de sus presentadores, Flo es una apuesta segura en televisión y Patricia Conde… es tan rubia que acaba de meter la pata hasta el zancarrón en Instagram.

El Partido Animalista PACMA denuncia al concurso de Cuatro por maltrato animal y mezcla incompatible de especies en mitad de las prueba || Vía Pacma.es

Esa era una de las dos teorías de mi animadversión hacia ‘Killer Karaoke’, la complicada. Pero recordemos que había dicho que hay una más sencilla: Tal vez, y solo tal vez, el problema sea que yo soy (y me da miedo escribir esto porque en el momento en el que lo haga esa idea se materializará) demasiado viejo y no formo parte del target para el que fue concebido. ¿Qué pasaría si el programa estuviera dirigido a un público joven, adolescente, que disfruta con el sufrimiento de los concursantes? Quiero creer que es así y por eso voy a quedarme con esta segunda opción desechando la primera, más compleja, al igual que Poirot en la novela de Agatha Christie. Por cierto, muy muy muy recomendable. La novela, no ‘Killer Karaoke’… Y hasta aquí puedo leer.

Una crítica de Javier Palacio (@javi_palace) || “…y hasta aquí puedo leer” para Tuteledigital.es

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