velazquezhermanosLA CRÍTICA DEL DÍA DESPUÉS.
Un primer episodio de presentación de la trama o las tramas. El trío amoroso (y casi sexual), el drama universitario de Alberto, los infortunios del boxeo para Juan, una mala situación económica o una Virginia que parece no saber qué hacer con su vida componen un revoltijo que en el comienzo de este primer capítulo parecía que nos quedábamos con un conjunto de escenas superpuestas, pero… (¡Atención Spoilers!)

Poco a poco conforme nos acercábamos al final del capítulo la serie va metiendo al telespectador en la trama y lo engancha, aunque tarde. Se trata del último cuarto de serie de “Hermanos” que fue ganando en intensidad y en fuelle al final del primer episodio. Un caso singular que puede no haberle jugado una buena pasada a Telecinco, si no es porque la competencia permite que el espectador sea más paciente y aguante a ver si al final la de Mediaset se lo gana.

El motivo es como el que exponemos en la entradilla. La trama se compone de varios dramas entorno a personajes conectados por la familia o el amor. Así, tenemos al trío amoroso que casi se monta un trío -sí, con dos de ellos hermanos-, en la piscina, el drama individual de Alberto durante su etapa universitaria con figura de abusón incluida, la desdicha de Juan en el boxeo con la ayuda al negocio familiar o Virginia que aún no sabe qué hacer con su vida. Todo ello conforma un revoltijo de personajes y situaciones que el telespectador debe digerir y hacerse a la idea. Por eso, al comienzo, la trama no engancha. Dos hermanos enamorados de la misma mujer, sí y ¿qué? ¿qué más? Esa es la sensación primera, que se responde cuando avanza hacia el final el capítulo y se anuncia el segundo, donde se puede vislumbrar los giros que irá dando la trama, y eso que se trata de una mini serie.

La sorpresa ha sido grata con esta mini serie, pero más por lo que vendrá que por lo que tuvimos. Aunque, todo sea dicho, muy buena producción de la serie con una fotografía estupenda. Por citar algunas composiciones exquisitas, las que tenían la tintorería desde la calle como epicentro, incluso por dentro, ya que era una de las ubicaciones más ochenteras, todo sea dicho; o los planos detalle en la tienda, la Universidad o el cuadrilátero, entre otros.

En cuanto a los personajes. María Valverde demuestra que no ha pegado una paliza en su vida. Dato del que me alegro en tal caso, por la primera secuencia violenta de la serie. El trío será amoroso, pero entre los tres no termina de haber ese rollo y química, que quizá sea la intención del director, aunque por parte de Virginia parezca que los tres se van a comer el mundo juntos… Valverde tiene poca chispa, quizá porque Virginia tampoco dé para más. Álvaro Cervantes y Antonio Velázquez, además de cumplir todos los requisitos para que las carpeteras empapeles y forren sus carpetas y archivadores con ellos  -¡ánimo carpeter@s!- y ganar adeptos tras la escena piscinera, entran de lleno en sus personajes y se empapan de naturalidad. Más en el caso de Cervantes.

Por lo demás, hay personajes que adquirirán más peso en la serie, como es el caso del de Aura Garrido que se acercará más al de Álvaro Cervantes, y que dará giros a la historia, o al menos eso parece. Si es así nos alegramos, puesto que el mejor momento fue el de la caída del padre Torres -y con perdón-, dejando abierto el capítulo y la duda de qué ocurrirá a partir de ahí. Ha sido una caída maravillosa y muy realista e inesperada, porque se sabía que alguien iba al suelo en esa escena, pero quizá la lotería podría haberle tocado a Juan. Pero no, fue al padre. El que la familia echara la culpa de todo a Juan, tiene sentido que aparezca para dar más volumen a la trama, pero con unas miradas se hubiera disminuido la sensación de tópico.

La serie promete servir para lo que está concebida, un entretenimiento en mini serie, con buenas interpretaciones y que a pesar de ser cortita, tendrá muchos giros y cambios en la trama.

Una crítica de Alejandro Cuenca (@_cuencalejandro) para Tuteledigital.es