pequesgigantesLA CRÍTICA DEL DÍA DESPUÉS.
No tiene que acabar bien lo que bien comienza. No; y es que Telecinco es muy genuina en ese aspecto. Sabe lo primero que tiene que poner y eso va directo a los primeros segundos del programa. En cuestión de minutos, ese aire de superioridad que denotaba el nuevo concurso bajó sin saber mantenerse viva con un ritmo irregular que no permitió conceder una explicación de la mecánica del programa, entendemos que todos leyeron los artículos previos en la prensa televisiva.

Dale unos cuantos chavales a Telecinco y un plató y te arma la marimorena. Tras “La Voz Kids” la primera de Mediaset vuelve a sorprender con otro formato en el que participan menores de edad y que engancha en los primeros minutos del espacio. Sí, lo sé, no es mi combinación perfecta los niños y la tele, pero esa fue la primerísima sensación que tuve. “Pequeños Gigantes” sabía lo que tenía que ofrecer al comienzo, fundamental, pero no termina de mantener la buena sensación.

En “Tú sí que vales kids”, perdón, en “Pequeños Gigantes” encontramos una buena realización en todo su conjunto, así como sonido, puesto que la parte técnica del programa ha sido de lo mejor, junto con el casting llevado a cabo por La Competencia que nada más nos hace darle vueltas al lugar de donde habrán sacado estos concursantes. Eso sí, un Pablito más y apago la televisión, todo sea dicho. Y es que hay momentos que a la gente le da tanta ternura que me hace sentir que no tengo corazón ninguno, será porque estoy acostumbra a “Menuda Noche” de Canal Sur TV, cada viernes noche haciendo de las suyas durante diez años.

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Los niños nos dejan momentos impactantes y estupendos en este primer episodio, sobre todo, aquellos relacionados con algún espectáculo musical o de danza como las primera chicas cantando el “Breacking ball”, el flamenquito que cantó “Al Alba” que es de Pepe de Lucía, no de David Barrull, por mucho que a Telecinco le interesara citar a este último -que, por cierto, hace una versión estupenda y desgarradora-, o Eva (elegida por el jurado para Andy) que hace una interpretación magnífica una vez pasado el ecuador del programa. En cuanto a los niños, se decía que volvía el talent de los 90′. Me negaba a creerlo, hasta que sonó los gorilas de Melody o el “Achilipú”.

Para lo bueno, mencionar también el papel de Jesús Vázquez a la presentación. Mejor al comienzo que al desarrollo -todo sea dicho-, ya que comienza tragándose la pantalla, pero perdiendo protagonismo a medida que avanza el programa. ¿Será que desaparece un poco o será cosa del ritmo que no se explicara la mecánica del concurso? ¿Qué pasará ahora? ¿Qué hacen realmente los padrinos? Preguntas que no se resolvieron al comenzar el concurso.

En el jurado nos perdemos entre la gracia natural de Jorge Cadaval, que nos lleva aún más hacia ese “Tú sí que vales junior”, que está en su línea y que es maravilloso encontrarlo en pantalla; la sensación de que Angy no se encontraba aún ubicada en el concurso como jurado; o la sobreactuación crónica de Melody que a ratos parecía imitar a Madame Zoltar de “The Hole 2”.

“Pequeños Gigantes” a ratos entretiene y divierte y en otros se vuelve desesperante y cansina. Eso es lo que no termina de convencer del producto. Y esto se convierte en la pescadilla que se come la cola, porque no terminamos de averiguar si es que la extensión del concurso provoca el cansancio o que esos ratos que se vuelven desesperantes nos traen esa visión. Veremos cómo evoluciona semanalmente el talent cuando se introduzca de lleno en el concurso en sí.

Una crítica de Alejandro Cuenca (@_cuencalejandro) para Tuteledigital.es