dreamlandmoisesLA CRÍTICA DEL DÍA DESPUÉS.

Opinión || En esta vida hay que tener arte hasta para imitar y si no que se lo cuenten a nuestra querida televisión. Las imitaciones o los “intentos de…” pasan factura. Como una mezcla de “Step up”, “Dirty Dancing”, “Fama” y hasta con el rollo chupiguay de “High School Musical” llegó “Dreamland” a Cuatro.

La serie musical que tanto han tardado en realizar, aunque parezca que la grabaron dos días antes de emitirla, llegó a la noche de los viernes. Sí, una serie enfocada en su mayoría a jóvenes es colocada por los programadores en el día de desfogue de la semana, el viernes. ¿Por qué? Porque para verla más de diez minutos seguidos hay que estar un poco pasado de copas.

Con un protagonista que no transmite nada, pero luce bien su torso, se abre una escuela de música y danza que pretende ser una serie musical. Una serie musical con unas voces reales que brillaban por su ausencia. El playback era el protagonista. Un playback mal conseguido.

Entre tanta sucesión de videoclips bien hechos como tiene “Dreamland” podemos encontrar salpicaduras de películas extranjeras anteriormente citadas o incluso alguna que otra española. Esa desenfrenada escena de sexo al estilo “3MSC” que llenaba de picardía el prime time de los viernes. ¿Crearían esta escena porque sabían que se emitiría en viernes y todos estamos más animados? ¿Me he parecido a Marta Sánchez con esta pregunta? Otra cuestión que yo tenía: ¿En la edición el orden de las secuencias quedó claro del todo?escela-Dreamland-protagonistas-presentan-medios_MDSIMA20140211_0221_1

“Dreamland” no deja indiferente el afán español de querer medirse con la ficción americana, sin tener en cuenta los recursos que hay para ello. Con pocos o más medios se pueden hacer obras auténticas como lo fue “El tiempo entre costuras” y conseguir lo que esta serie obtuvo. Las costuras no tuvieron tanta promo previa como la ha tenido el nuevo producto de Cuatro. Instagram, Twitter, cadenas de radio… todos se hacían eco de la que sería “una nueva forma de hacer televisión”. ¿Qué televisión? ¿La que se centra en sacar carne desde el minuto uno para atraer audiencia? ¿La que en lugar de dar protagonismo al guión y a la trama se centra en el la imagen de los actores para hacer publicidad? Esto ofrecía Dreamland. Lo mismo de siempre.

Lo que está realmente claro es que el chasco no nos lo llevamos solo con la fecha del día de emisión, sino con la serie en general. Si ya la noche de los viernes es mala, para un producto de Domingo-Jueves, la obra en general pica el billete. Lo que parece un spin-off rompedor del “Lolita” se divulgaba como la gran producción española y ha resultado ser la rompedora, pero de todos los esquemas positivos. Tras acabar el primer capítulo, pensé: ¿será esto otro sueño de Resines?

Una crítica de Luís Miguel Rojas (@luismrn25) || crítico televisivo de “Sin lápiz ni papel”