lklk‘DESPERATE HOUSEWIVES’, LA CRÍTICA.

Si vas a disponerte a leer este artículo debes saber que contiene altas dosis de ¡SPOILERS!; si por lo contrario eres otro de esos fieles seguidores a los que, como yo, ha dejaevado huérfano “Mujeres desesperadas”, adelante, disfruta. Es radicalmente imposible hacer una crónica, un balance, o un recuerdo de esta ejemplar ficción, sin soltar detalles claves. Merece un homenaje, allá voy.

Aún no me hago a la idea de que no volveré a ver más a las mujeres que, muy generosamente, ha compartido Marc Cherry con toda la sociedad durante ocho extensas temporadas. Uso la palabra extensa, porque con una media de 22 capítulos por cada etapa repartidas todas ellas en ocho exitosos años de emisión, dan para mucho. La imprescindible dramedia de la cadena ABC ha cerrado Wisteria Lane para siempre, aunque en la fantasía de todos y cada uno de nosotros, sigue habitable.

Es indiscutiblemente imposible tener un personaje favorito en esta serie, si es cierto que hay una ‘desesperada’ que siempre te atrae más que otra, pero realmente todas tienen algo que te hace enamorarte y ser infiel con las cuatro desperate housewives. Por ello, he decidido homenajearlas por separado.

Lynette Scavo, un buque insurmergible de experiencias

hjlkjLa dulce y redomada carne en la que se incrustó Felicity Huffman hizo de Lynette el icono de madre que todos tenemos; de esposa luchadora y progresista; de tenacidad y añoro; y sobre todo, de amistad y sosiego. Si tuviese que elegir un momento especial con ella me quedaría con la Lynette que convirtió su vida en un restaurante de pizzas por la felicidad de su adorado marido, pero sobre todo, por el futuro y bienestar de su familia. Estoy hablando sin duda de la temporada tres y cuatro, en la que además, vemos la incansable e injusta lucha contra el cáncer de una mujer llena de vida y bondad.
Ella nos ha enseñado que con esfuerzo y disposición, se consigue todo. Logró levantar un negocio del que no tenía la menor ida; amplió aún más la familia a pesar de conocer su agotamiento y problemas económicos; ganó la carrera al cáncer; recuperó al hombre de su vida tras años de matrimonio; y por último, ha logrado ser una reputada empresaria.

Bree Van de Kamp, la elegante voz de la conciencia

hjkTan solo Marcia Cross podía encorsetarse en la delicada y pálida piel de la que empezó en una mesa rodeada de su familia y que día tras día fue perdiendo. Tras meter a la pelirroja de interminables vestidos de seda en nuestras vidas, ahora tenemos el gran orgullo y placer de conocer el significado de las palabras elegancia, cultura y belleza. Aunque no responde al prototipo de mujer a tomar de ejemplo para llevar una vida familiar larga y duradera, si nos sirve sin embargo como perfil de mujer rebelde con mezclas de locura y sensualidad. Considero que como Bree, ninguna de las otras mujeres ha sabido disfrutar del sexo de la misma manera. Ella es consciente de las envidias que despierta, y no solo por su apetecible cesta de deliciosas magdalenas.
La señora Van de Kamp nos tuvo en vilo hasta el penúltimo capítulo de la serie amenazándonos con verla entre rejas, algo que obviamente no dejó que pasara; nos enharinó en el mundo de la repostería; enseñó a infinitas mujeres que no pasa nada por tener un hijo gay; ella también pudo salir del vicio del alcohol; y por supuesto, pudo rehacer por completo su vida. ¿Mi momento favorito con ella?, su edad de oro como Bree y su canal de cocina.

Gabrielle Solis, la inocente y poderosa imagen de la picardía

hbjnkm,Me atrevo a decir que Eva Longoria Parker no podía ni imaginar en los vestidos que iba a lucir a lo largo de los anchos y largos ocho años que ha sido la señora Solis. Ha sido sin duda el icono del cambio, del progreso, y de la tentación. De una infiel y pícara exmodelo convertida en ama de casa, pasó a ser el pilar fundamental que sostuvo la vida de su familia. Con Gabrielle hemos sabido que el dinero no da la felicidad, tampoco la amistad, y mucho menos la salud. Quien mejor que ella para estampar una sonrisa en la cara tras dos partos, uno de ellos extraviado, haber superado un sinfín de problemas con su eterno Carlos, o llevarse a la tumba la culpabilidad por asesinato.
Hemos visto a Gaby pasar de una vida de lujos y amor desenfrenado, a una luchadora madre y esposa que sacrificó su imagen y físico por salvar a su familia, y que una vez salvada reconquistó la brillante y envidiable mujer que todos desean. Si tengo que quedarme con un instante de su vida, me quedo con la Gaby derrochadora, sin preocupaciones en casa, pero con los pies en la tierra y con un  corazón de oro (antes de Juanita y Celia).

Susan Delfino, la humildad de sonrisa eterna

jkcdfSí, tengo que reconocerlo, Teri Hatcher tuvo la culpa de que me decantara por una de las cuatro mujeres desesperadas. Dejo a conciencia para el final la vecina de Fairview que me ha robado el corazón, y que en más momentos me ha hecho sentirme identificado a pesar de ser un chico. Ni que le quemen su casa, ni que esté a punto de perder a su hijo, ni que la acusen de asesinato, o ni la mismísima muerte de su marido la hace perder los nervios. Siempre luce una sonrisa en su rostro, siempre tiene una buena palabra para un momento tenso y triste, y por supuesto, es la torpeza personificada la que la hace más imprescindible entre las cuatro ‘housewives’.
La echaré bastante de menos. La siempre joven señora Meyer se convirtió en señora Delfino sin darse cuenta; ella solita salió de una crisis económica, de un problemón de infidelidad, o de criar a sus dos hijos sola. Mi momento con ella es complicado escogerlo, pero podría decantarme por su vida de soltera cuando solo tenía la preocupación de su adolescente hija. Susan no conoce el rencor, el odio, la maldad o la bordería; mas bien nos transmite ganas de ser comedidos, simpáticos, sencillos y eternamente felices.

Cuatro desesperados trozos de una historia que pudo haberse continuado eternamente, ya que su excelente realismo, dramatismo y comicidad, encajan a la perfección en cualquiera de los tiempos en los que se consuma la ficción estadounidense, que me atrevo a catalogarla como una de las mejores series de dramedia que se han producido en televisión.

DATO || La serie pasó de 23,7% de audiencia, en la primera temporada, a un 10,6% de seguimiento en última etapa.

La única crítica que les hago es el apresurado e injusto final que tiene esta enamoradiza ficción; no estoy de acuerdo con el poco protagonismo de la nueva historia de amor entre el abogado Trip Weston y Bree, el recién llegado nieto compartido por Lynette y Susan, o la merecida vida que por fin gozaba Gabrielle. No comparto el futuro que les ha impuesto Marc Cherry a las cuatro desesperadas mandando a una a Nueva York, otra a una mansión en una isla, y dejando a nuestra querida pelirroja en un hogar de mujeres conservadores, o a Susan sin conocer su domicilio o futuros amores.
De no haber podido alargarse, la hubiese ido zanjando mucho antes, poco a poco, y no haber tirado toda la traca final en el último capítulo, a pesar de la excelente ironía que quiere transmitir con la emocionante muerte de Karen McKluskey frente al nacimiento del hijo de Julie Meyer y Porter Scavo. Por no recordar la recortada boda de Renee Perry y Ben Faulkner.

No quiero cerrar el homenaje a este fantástico producto televisivo sin decantarme por uno de los hombres ‘desesperados’; claramente me voy con Carlos Solis (Ricardo Chavira) por su constante buen humor, por su excelente generosidad, y por haber sido el único marido que ha sobrevivido en Wisteria Lane, que ya es difícil. Puede que sea casualidad, pero si tuviese que elegir casa para vivir, me quedo la suya. De todas, la de Gaby y Carlos es la que mas calor, tranquilidad y elegancia me transmite. Comprada.
Otro de los hombres con los que me quedo es con el excelente trabajo del atractivo e infinitamente sexy Shawn Pyfrom (Adrew Van de Kamp); su maravilloso guión, con el que aprovecho para recalcar mi premio a la serie, o los inesperados giros que pega su personaje, hacen del adolescente uno de mis favoritos.

 Cabecera original ‘Desperate housewives’ (fue acortada desde la segunda temporada)

Si no has podido resistir la tentación de leer este artículo sin haber empezado o terminado la serie, lo siento, te avisé, ya no será lo mismo. Si eres uno de los míos, creo que compartimos el sentimiento de vacío que todo fiel seguidor de esta ficción tendrá de por vida, aunque en mi caso también de orgullo y felicidad por haberla conocido.

..en toda casa hay una desesperada historia que guarda su secreto..” (Mary Alice, ‘Mujeres desesperadas’)

Por Álvaro Roldán (@alvaroRoldan_) || Coordinador de Tuteledigital.es