grfgPERVERSIÓN ORIGINAL || nº 019.
(¡¡CUIDADO!! ¡¡OJO!! ¡¡ATENCIÓN!!: CONTIENE SPOILERS DE TODO LO ACONTECIDO HASTA AHORA EN LA SERIE. NO LEER SI NO HA VISTO AL MENOS HASTA EL CAPÍTULO 5×09 “BURIED”). Desde hace un par de domingos, hay un sector de la población mundial que es más feliz. Es así, es un hecho demostrable que podemos resumir en castellano con tres palabras: volvió Breaking Bad.
Bueno, mentira, no podemos afirmarlo de esa manera, porque la verdad es que Breaking Bad no ha vuelto: Breaking Bad nunca se fue. Desde el principio de los tiempos, que se remonta en este caso a 2008, la ficción de AMC se ha mantenido 100% fiel a sus principios como el cristal azul de Heisenberg mantenía su 99,9% de pureza. Todo sigue igual. Vemos los mismos ingredientes que convierten a esta serie en la mejor droga seriófila jamás consumida hasta la fecha. Aquí los ejemplos en forma de tres de sus personajes.
La ficción debutó con una excelente acogida de 5.9 millones de telespectadores el pasado domingo 11 de agosto con la segunda tanda de su quinta temporada.
Walter White a.k.a. Heisenberg sigue siendo el mismo sonofabitch (así, todo junto) que era al acabar el octavo capítulo de la temporada. A pesar de que esta vez sale de verdad del sórdido complejo empresarial en el que se metió, las consecuencias y su reciente pasado le siguen soplando en la nunca e incordiándole para que no olvide lo que provocó a pequeña y gran escala, dentro de su seno familiar, tras las puertas de su casa en Albuquerque y en una entera sociedad ya mundial, al llegar la metanfetamina preparada con su fórmula incluso a la República Checa. Y ahora además, tiene que hacerle frente a la verdad una vez más porque su cuñado ha descubierto el pastel al igual que lo hizo anteriormente su mujer. Tiene que volver a capear el temporal de ser juzgado y condenado por quienes le quieren, pero esta vez con un extra de peligro: ahora no puede convencer a nadie de que no le delate por un bien común porque el agente de policía no comparte nada con él en particular, menos aún la comprensión hacia lo que motivaron sus actos.
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A Walter no le queda más remedio entonces que volver a provocar el miedo haciendo que la gente diga su nombre y recuerde que él es el peligro… y si no lo recuerdan porque nunca lo supieron, al menos que sean conscientes de que lo es, porque a la gente pertinaz y de fuertes convicciones morales como Hank no les basta con saberlo: también se lo tienen que hacer entender (y nada causa mejor efecto en tal caso como una buena amenaza elegante en el garaje de tu propia casa).
Pero Mr. White no es el único al que le supera la situación una vez más: la desesperación a la que ha llegado Jesse Pinkman es infinitas veces mayor si cabe que la que sufrió cuando perdió a Jane, la única persona que de verdad le llegó a importar en su vida. Ahora se ha dado cuenta de que el resto de gente también pierde a seres queridos… y que probablemente él haya contribuido directa o indirectamente con sus actos a que muchas personas no vuelvan a casa de la noche a la mañana junto a sus familiares y amigos. Inevitablemente, el maestro se ha llevado también por delante sin importarle lo más mínimo a su pupilo en su desesperada huida sin retorno, provocando que descienda a los círculos de la locura cual Blanche DuBois, como vemos en otra exquisita escena inicial (y van…) en la que da vueltas en el “cacharrico” de un parque (y en la que se vuelve a demostrar que esta serie tiene los mejores planos que hay actualmente en la caja catódica).
Una prueba aún más evidente es la secuencia en la que intenta a toda costa y por pura necesidad desprenderse de los montones de dinero reportados gracias al business. Eso es al fin y al cabo lo que materializa tangiblemente su pérdida de valores, lo que ha destruido la calidad humana que como un joven Captain Cook la sociedad le hubiese hasta podido justificar ignorar… pero que como el adulto Jesse Pinkman por fin tiene que reconocer sin más remedio. Personalmente, al verle en esta temporada evidenciando más que nunca su sentimiento de culpabilidad, no puedo evitar recordar al Judas que Carl Anderson dibujaba en los escenarios de Broadway y en la primera adaptación cinematográfica de Jesus Christ Superstar con la canciónBlood Money (mismo título que el del capítulo de retorno, por cierto). Y eso para mí, un incondicional de ese musical, son palabras mayores.
Sin embargo, hay algo en lo que Vince Gillingan sí que nos ha vuelto a pillar en bragas: con elcliffhanger que marcaba el fin de la primera mitad de esta quinta y última temporada, en el que Hank descubría la verdad sobre su cuñado, la mayoría pensábamos que todo acabaría pronto, que “ahora era cuando”, que empezaba el principio del fin… pero casi nadie cae de verdad en lo que significa precisamente esa premisa en forma de frase hecha, porque nos ofuscamos en el “fin” y no caemos en que le antecede un “principio”. Por tanto, aún quedaba uno más, un principio más, una trama más, un nuevo cómo, que no es otro que el cómo Hank manejaría esa información.
La mayor parte de fieles supusimos una precipitación desencadenada de los hechos a velocidad de vértigo, más aún cuando conocemos por sus antecedentes la visceralidad del agente de la DEA. Pero no, en otro nuevo giro en el diseño de uno de los personajes principales, Hank pasa a ser un “mente fría” de la talla de su némesis si acaso por varios motivos. El primero es que por mucho que deteste a Heisenberg, no puede evitar amar a Walter porque la familia es la familia (y ahí entran también en juego las consecuencias para Marie, Skyler y los niños).
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El segundo es cuestión tanto de ser precavido como de tener orgullo, y así se lo explica a su esposa: delatando a Walter se juega su carrera laboral y, más aún, su prestigio personal. Y el tercero y definitivo es que por primera vez es plenamente consciente de con qué (quién) está lidiando: ya sabía que era una persona peligrosa, pero jamás suponía que podría serlo tanto hasta el punto de permanecer como un fantasma desde el principio a su lado, conociendo en la sombra pero abiertamente todos y cada uno de sus movimientos, confiándole cada secreto de su cruzada personal y (lo que es más irónico) pidiéndole incluso consejo y consuelo a partes iguales en función de lo que necesitase. ¡Y todo eso sin cambiar el rictus frente a él ni una sola vez! ¡Sin flaquear delante suya! Resulta que su sangre no sólo estaba contaminada de cáncer: ¡también es más fría que las miles de cervezas que compartieron!
Pues bien, ahora ya lo sé todo; ahora hemos puesto las cartas sobre la mesa: juguemos nuestra baza, manejando con cuidado la ingente cantidad de información que tenemos. Hagámoslo además a la altura de las circunstancias, como si de un cargamento de delicada metanfetamina se tratase. Hagamos lo que el espectador espera que hagamos ahora, tras ver como en un lado del garaje quedo yo y al otro tú mientras se cierra la puerta en una toma digna de la mejor película western: seamos dos vaqueros batiéndose en duelo en pleno salvaje oeste. Y por supuesto, antes de disparar, contemos los diez pasos pertinentes y caminémoslos firmes pero seguros, con la ceremonia y respeto que merece el momento más importante de nuestras vidas: ese único momento en el que vence nuestra determinación o morimos a merced de una bala.
Por tanto, y a pesar de que decíamos al comenzar que todo sigue igual, todo ha vuelto a cambiar. Y esa es a ciencia cierta la clave del éxito de Breaking Bad: seguir dando al espectador un nuevo motivo de asombro vestido de giro al guión lógico y consecuente con el anterior, que fluye de manera natural y sin adulterar. La mejor química no es la que sale del laboratorio de Heisenberg: es la que se establece entre la cabeza de Vince Gilligan y los corazones de sus devotos.

PROMO OFICIAL –  QUINTA TEMPORADA ‘BREAKING BAD’

Por, Edu Centeno (@eddyeCenteno) – una PERVERSIÓN ORIGINAL para Tuteledigital.es

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