lkjhPERVERSIÓN ORIGINAL || nº 017.

Una historia, cualquiera, puede ser contada de muchísimas formas hasta llegar a su final. Por ello, suele ir transformándose en función de algunos elementos que el narrador de turno considera más o menos importantes en su desarrollo global: expande unos y acorta otros, incluye u obvia a medida que llega a aquellos de más allá y toda esa pesca.
Sin embargo, de entre todas esas posibilidades expositivas, a mí personalmente hay una que me fascina y cautiva a partes iguales: aquella que no se centra el explicar por qué sucede algo o cómo se llega a una situación, sino qué provoca una vez que ya ha ocurrido y cómo puedes encajarla…  más aún cuando la situación es totalmente insólita. En otras palabras, eso que supone el modus operandi de José Saramago en casi todas sus novelas: proponer un punto de partida desde el propio nudo de la historia más que desde su presentación, en el que ya te han introducido en un escenario tan extremo que es inútil buscar causas y menester encontrar soluciones. Por eso, creo que es de recibo decir que Les revenants parece salida de la imaginación y pluma del portugués (y no olvidemos que es Premio Nobel de Literatura). Palabras mayores.
En una pequeña población francesa rural, todo el mundo hace su vida de manera cotidiana. Incluso aquellas personas que han perdido a un ser querido intentan sacar sus vidas adelante y adaptarse a la inevitable situación. Sin embargo, todo cambiará cuando vuelvan a ver pasear tan tranquilos entre sus calles a familiares, amigos o simplemente conocidos que murieron tiempo atrás, y además en las mismas condiciones físicas que el día en que expiraron. Así, mientras intentan volver a sus hogares, crean una gran confusión entre sus habitantes y hasta entre los propios fallecidos, ya que muchos de ellos no son siquiera conscientes de su situación ni recuerdan los hechos que los llevaron a la tumba en un pasado reciente o no.
Ante todo, cabe decir que pese a lo que la sinopsis pueda aparentar, no se trata de una historia de fantasmas al uso, o de espíritus, o de entes o de cualquier denominación que se les quiera poner; ni siquiera de zombies: precisamente lo más desconcertante de ella es que tomas conciencia de la condición humana y mundana de sus protagonistas, que son personas tan normales como los que se quedaron. Llama la atención en Les revenants que, al contrario que la mayor parte del resto de series en la que todo ocurre a velocidad de vértigo, apuesta por un tono general muy tranquilo y pausado, sin apenas estridencias. Todas las escenas siguen una misma dirección: la necesaria para que te ubiques en un punto de paz y calma entre toda la confusión de la situación, esa paz y calma que precisamente rezuman aquellos resucitados que ya han aceptado su condición. Obviamente, dicha óptica va también en pro de lo que pretende transmitirnos: si te relajas y observas simplemente, es más fácil aceptar que lo que importa no es la manera en que se ha obrado el milagro.
Incurrir en un ritmo más apremiante probablemente nos hubiera hecho buscar sólo respuestas fáciles a su imposible regreso, lo que saciaría nuestra curiosidad y nos privaría de mantener la atención sobre lo que provoca en su entorno y en ellos mismos esa vuelta a la vida. En otras palabras: no la disfrutarás si no te mantienes al margen y de manera pasiva te dejas llevar por lo que sí te es mostrado, porque no es la típica serie en la que hay que creerse que sus guionistas buscan que el espectador sea quien halle la fórmula de la piedra filosofal.
Esa misma tranquilidad se muestra también en la manera de ir contándote la trama. En cada capítulo, titulado con el nombre de alguno de los protagonistas, se desvela de manera más concienzuda la historia de uno de ellos, haciendo hincapié en la vida que tenía antes de morir y en la forma en que lo hizo para que comprendas el porqué de cómo actúa una vez que ya ha vuelto. Del mismo modo, introducen poco a poco los nuevos elementos o pistas necesarias para obtener una mayor visión global, abriendo nuevos puntos de partida que casan perfectamente con lo ya mostrado. Conforme se suceden las escenas, te das cuenta de que cada vez estás más y más atrapado porque la curiosidad te atrae a gritos con sus cantos de sirenas.
Y, por supuesto, ese atractivo también es culpa en gran medida de una producción idónea en lo que respecta a su línea inquietante. Muchos de los planos o elementos aluden de manera implícita a los típicos recursos del género de terror cinematográfico. Los ejemplos más claros son el juego de la cámara con los espejos (ese en el que pierdes de vista el espejo y cuando vuelves a enfocarlo aparece alguien reflejado en él que está detrás tuya), o las miradas a través del armario de la víctima que se esconde de su verdugo y reza porque no le dé por mirar en él y le encuentre (con chorrito de pipí incluido propio del pánico).
Homenajes quizás buscados, quizás no, pero que encajan con la tónica general como la mano a un guante. Por cierto, que se pueden contar con los dedos de esa misma mano todos los días soleados que hace en el pueblo donde se desarrolla la ficción. Paisajes de tonos fríos acordes a días nublados que, dibujan una fotografía de las más preciosistas y sobrecogedoras que se hayan podido ver en la televisión mundial. Y si a eso añades melodías de Mogwai, rizas el rizo. Delicia visual y auditiva con un gusto muy refinado.
Resumiendo, Les revenants muestra a ciencia cierta la paradoja que se daría entre personas que están muertas en vida, que sólo tienen pensamientos para sus desideratas, que darían lo que fuera por volver a tener a su lado y vivos a sus verdaderos muertos… pero que después no sabrían qué hacer al cumplirse de manera tangible su anhelo. Lógico. ¿Y quién sabría?.

EMISIÓN: Comenzó sus emisiones en Canal + France el 26 de Noviembre de 2012, con ocho emisiones. Volverá con una segunda temporada en 2014.

Por, Edu Centeno – Licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga
 @EddyeCenteno  – Tuteledigital.es